Werner Herzog y yo

Werner Herzog

El pasado jueves asistí a la charla que dio Werner Herzog con motivo del festival de documetales de Nueva York que organizan IFC Films y la división de la universidad de Nueva York donde yo estudio mi curso: NYU-SCPS. Para los que necesita presentación, Herzog es el director de Aguirre: la cólera de Dios, una absurda aventura con la selva como perfecto escenario para la locura y el olvido absoluto, o Fitzcarraldo, película que es al tiempo un increíble cómo se hizo donde las búsquedas de cineasta y personaje se mezclan y confunden. Si eso no basta, comento que también ha dirigido dos documentales que incluí en mi lista de las mejores películas de la década: Grizzly Man y el que posiblemente sea mi documental favorito, Encuentros en el fin del mundo. Para un loco del cine algo mitómano como yo, poder asistir en directo a las palabras de este extraño hombre, persuasivo y fascinante, despertó una enorme expectación.

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El reversible ocaso de las imágenes

La visión de Fitzcarraldo -y de Herzog-.

La visión de Fitzcarraldo -y de Herzog-.

Tengo la impresión de que las imágenes que hoy nos rodean están agotadas, maltratadas y exhaustas. Renquean y se arrastran detrás del resto de nuestra evolución cultural. Cuando veo las postales de las tiendas de souvenirs y las imágenes y anuncios que nos rodean en las revistas, o enciendo la televisión, o si entro en una agencia de viajes y veo esos posters tremendos de la misma cansina y desvencijada imagen del Gran Cañón, siento sinceramente que algo peligroso está surgiendo. [...]

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Las mejores películas de la década… ¿no?

Después de publicar la opinión de mis lectores sobre las mejores películas de la década, faltaba la mía. Viene con retraso porque he intentado, sin éxito, ponerme al día con todo aquello que pensaba sería importante ver antes de conformar mi lista. La tarea se antojó interminable y la perspectiva era errónea. No se trata de que vea todo para que la lista se ajuste mejor a una verdad de excelencia; se trata de que haya visto lo máximo posible para elaborar una relación abierta de películas que destacan entre el resto, que son grano entre paja. El criterio que he seguido para incluír una película en esta lista ampliable ha sido hacer caso de mi instinto. Soy defensor a ultranza del pensamiento crítico, pero una vez dadas todas las vueltas posibles el indicador más sincero es qué siento cuando la veo.

Después del salto, 24 películas hechas entre el año 2000 y 2009 que han ampliado mi visión del mundo y del cine. Seguir leyendo

Si te pierdes mira al norte

Hacia rutas salvajes (2007)

Dirección: Sean Penn

Guión: Sean Penn

Intérpretes: Emile Hirsch, Hal Holbrook, Catherine Keener, Vince Vaughn

 

 

Entrar en contacto directo con la naturaleza salvaje, un mundo virgen carente de la rutina y las obligaciones diarias, es algo que a la mayoría nos resulta atractivo. Pienso que la oportunidad de establecer una nueva vida en absoluta libertad, lejos de todo y todos, conecta con el deseo primario de dominar a placer nuestro destino. Sin embargo, no existe lugar en el mundo en el que huir de uno mismo y no afrontar aquello que nos tortura; Christopher McCandless (Emile Hirsch) se dió cuenta de eso demasiado tarde.

El protagonista de Hacia rutas salvajes, un estudiante brillante y aparente hijo modelo, decide dejar atrás su vida cargando contra una sociedad corrupta llena de valores impostados. La difícil relación de sus padres, las miserias que le ocultaron, marcaron su infancia y le hicieron desconfiar de su entorno. Su filosofía quiere alejarse del convencionalismo de la sociedad moderna porque es lo que sus progenitores representan.

Hasta ahí, podemos congeniar con Alexander Supertramp, como se hace llamar cuando comienza su empresa. Luego está el hecho de que es un soberbio que se cree en posesión de la verdad. Se encuentra con gente muy distinta durante sus viajes y a todos parece dar lecciones, a pesar de tener 23 años. Va tan sobrado que cuando llega a Alaska, su ansiado destino, subestima el poder de la naturaleza y asume que sobrevivirá con facilidad ¿Qué tiene eso de malo?, podéis preguntaros. Pues lo malo es el enfoque que le da Sean Penn.

El director admira el recelo de McCandless por el sistema de vida capitalista y bendice su seguridad y determinación; me vale. No me vale que justifique su decisión de vengarse de sus padres desapareciendo del mapa (ni una llamada, ni una carta, ni una sola señal de interés). Penn le perdona su egoísmo porque es militante de una causa compartida, da por buena su falta de humildad porque toma una decisión que envidia. Sólo hay un ápice de distanciamiento cuando el protagonista admite, solo y moribundo, que estaba equivocado al pensar que sería feliz a lo ‘Juan Palomo’.

Cuando salí del cine después de ver esta película no pude no sentirme identificado con esa llamada de lo salvaje (a mi también me encanta Jack London) pero más tarde me di cuenta de que lo que el director llama un camino loable a mi me parece una actitud egoísta. También, varias veces durante su proyección, me acordé de Grizzly Man, el magnífico documental de Werner Herzog sobre Timothy Treadwell, otro naturalista iluminado. Encontré una diferencia fundamental entre ambas películas: Herzog estudia a su atormentado héroe, Penn lo mitifica.