No la dobles que es peor
Hasta la imposición definitiva del DVD frente al VHS, con la que se inició mi colección de películas, el cine que yo veía estaba doblado. A fuerza de costumbre asumí, por ejemplo, que la voz natural de Robert De Niro es aquella de oes reverberantes al pronunciar la palabra “abogado”. No concocía otra cosa y di por natural el doblaje. Con la llegada del DVD, como digo, descubrí que esta práctica, impuesta por motivos que distan mucho de lo artístico, resta autenticidad a la película y pervierte el trabajo del actor, comprometiendo por tanto la visión de quien dirige.



