última cruzada

“¡¿Cómo se atchrueve?!”

Llaman a las puertas del castillo de Brunwald. El mayordomo hace pasar a Indiana Jones y a la doctora Elsa Schneider; es imposible pasar por alto que se han intercambiado los atuendos. Indy protesta al mayordomo:

– Ya era hora. ¿Pensaba tenernos espeggando en la puerta todo el día?, estamos empapados. ¡¡¡Acpshuaa!!!… ¿Lo vé?, ya me he acatadrado.
- ¡¿Le están espeggando?! – replica el mayordomo visiblemente molesto y desconcertado. Indy ni se inmuta:

- No me habla en ese tono, buen hombre. Vaya a decirle al Barón Brunwald que Lord Clarence McDonald y su encantadora ayudante… han venido a ver los tapises.

Calvo pero no tonto, debe pensar el “buen hombre”. No está dispuesto a que se la metan doblá:

- ¿Tapises?
- Vaya por Dios, que torpe es – continúa Indy – Esto es un castillo, ¿no?; ¿No hay, tapises?

La paciencia se agota:

- Esto es un castillo, y tenemos muchísimos tapises; peggo si usted es un lord escosés ¡yo soy el ggatón Mickey!

 

¡Hasta ahí podíamos llegar!:


- ¡¿Cómo se atchrueve?!


- ¡PAF!

 

El mayordomo ‘is out’…

 

De todas las citas escogidas hasta ahora esta es una de las más personales, y eso teniendo en cuenta que todas lo son. No es una sentencia inteligente ni un lúcido axioma; tampoco es una frase ingeniosa o reveladora. Es simplemente el clímax de una escena con la que me he reído siempre y que forma parte de mi infancia. La recuerdo con esa nostalgia en la que te revuelcas gustoso como cerdo en charco. Viene la cuarta parte y quería recordar a los de mi generación que Indiana Jones nos gusta tanto porque es un personaje imborrable de nuestro ‘yo’ pequeñito.

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