Sangrad, sangrad malditos

Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet (2007)

Dirección: Tim Burton

Guión: John Logan

Intérpretes: Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Alan Rickman

 

 

Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet, está basada en el musical homónimo de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler que a su vez se basa en The String of Pearls, la pieza de Christopher Bond. Si se ha tenido la oportunidad de ver el musical en el teatro o se conoce la historia, se comprueba que el guión de la película es muy fiel a la obra de Sondheim y Wheeler y por tanto a la de Bond. El trabajo y el mérito están en la visualización de Tim Burton, fuerza motriz de un musical que entra más por los ojos que por los oídos.

“There’s no place like London”, entona el misterioso Sweeney Todd mientras surca el Támesis. Ciertamente, no es fácil recordar un lugar tan corrupto y mugriento como el Londres más mísero de la Revolución Industrial. Las chimeneas escupen humo negro que se pierde en un cielo sin vida, y los angostos callejones son dominio de la pobreza y de las ratas. Todd (Johnny Depp), que regresa de su injusto cautiverio para vengarse del codicioso juez que lo difamó, violó a su mujer y retuvo a su hija, descubre que su vieja casa es ahora una tienda donde sirven las peores empanadillas de Londres. Forma con la señora Lovett (Helena Bonham Carter), la dueña, una simbiosis que hace prosperar el negocio a la vez que esconde la masacre en la que se convierte su venganza: rica carne de infelices, degollados con certeros navajazos, se sirve en la calle Fleet.

Sweeney Todd es una tragedia sangrienta, muy sangrienta, que celebra lo macabro y lo extraño y aún le queda sitio para el humor. Aparte del tema de la obsesión por la venganza que deriva en locura, está también la crítica a una sociedad inhumana en la que la única manera de salir adelante es ser un criminal. Cortar yugulares para vender empanadillas; juzgar con despotismo y falsedad para ganarse una reputación.

Pero no hay que olvidar que la película es un musical, y como tal funciona de maravilla. Los números se combinan tan bien con el diálogo que uno no recuerda si tal cosa se ha dicho o se ha cantado. La música se tararea sin darse cuenta y las interpretaciones son impecables. Johnny Depp está perfecto, pero la actuación que más me sorprendió fue la de Helena Bonham Carter, una señora Lovett cuyo amor por el perturbado barbero es imposible y que imagina, la pobre ilusa, una vida juntos a la orilla del mar. Y como el juez Turpin, Alan Rickman, un villano por excelencia, rey de la mueca y mirada perversas. Además todos cantan bien, incluído Sacha Baron Cohen como el (falso) barbero italiano que, en un desorden cultural de origen desconocido, viste traje de luces.

Al igual que en todas sus películas, Tim Burton crea un auténtico mundo en el que situar a sus personajes; es su toque personal, su impronta de autor. En esta ocasión se sirve del diseño de producción de Dante Ferreti (El aviador, Casino) y la fotografía de Dariusz Wolski (Dark City) para recrear un Londres sombrío, hostil y mustio. La imaginación de Burton es casi ilimitada, y si bien a veces se ha impuesto a la historia, aquí está donde debería: al servicio de ella. El resultado es una tenebrosa y cautivadora película.

Chat con Tim Burton en elmundo.es

Para todos aquellos fans del chalado de Burton, la oportunidad que brinda hoy elmundo.es es única. A partir de las 12 de la mañana (es decir, dentro de unos minutos) se abre un chat con el director de Ed Wood o la inminente Sweeney Todd. Siento postear esto con tan poco tiempo de maniobra, seguro que más de uno se queda con las ganas al haber leído mi post tarde, pero es que un servidor se acaba de enterar.

Enviad vuestras preguntas aquí y esperad pacientes a que elija la vuestra entre las miles que seguro recibirá.