Vea el mundo a través de mis ojos

Lee Unkrich, una de las mentes brillantes de Pixar, tiene un Tumblr dedicado exclusivamente a El resplandor, de Stanley Kubrick; una película clave, según cuenta, en la decisión de dedicar su vida al cine. En The Overlook Hotel se publica cualquier cosa que se os pueda ocurrir sobre El resplandor y su legado, desde entrevistas al director o fotos de rodaje, hasta homenajes de fans en forma de dibujos, carteles, salvapantallas o calabazas. Hace unos cuantos meses publicó lo siguiente:

En el año 2008, la directora Siri Bunford y el director creativo Brett Foraker hicieron el siguiente anuncio para promocionar una ciclo de películas de Stanley Kubrick en el Channel 4 británico; un único plano secuencia en el que se emplearon 55 actores, con una meticulosa investigación para mantenerse tan fiel como fuera posible al periodo en el que se rodó El resplandor, y a la cultura de los Elstree Studios de finales de los 70.

Aunque el atrezzo se recreó, gran parte del equipo de cámara pertenecía a Kubrick y se usó en el rodaje de El resplandor. El anuncio se ródo con un objetivo Cooke de 25mm, uno de los favoritos de Kubrick.

Cuando vi el anuncio por primera vez, sólo reparé en su orgía de cinefilia de refilón, y eso que las docenas de referencias a la película, todas muy bien investigadas y coreografiadas, están pidiendo a gritos que juegues a descubrirlas. Fué el final del plano secuencia, apropiadamente montado en una Steadicam, lo que motivó este post: de un número inabarcable de puntos de vista, sólo uno cuenta, sólo uno es el del director y, como nos indica la celesta del adagio de Béla Bartók, únicamente desde allí cobra sentido la película. Se coloca la cámara, se coloca el objeto, se rueda. Dirigir es básicamente eso.

Las mejores películas de la década… ¿no?

Después de publicar la opinión de mis lectores sobre las mejores películas de la década, faltaba la mía. Viene con retraso porque he intentado, sin éxito, ponerme al día con todo aquello que pensaba sería importante ver antes de conformar mi lista. La tarea se antojó interminable y la perspectiva era errónea. No se trata de que vea todo para que la lista se ajuste mejor a una verdad de excelencia; se trata de que haya visto lo máximo posible para elaborar una relación abierta de películas que destacan entre el resto, que son grano entre paja. El criterio que he seguido para incluír una película en esta lista ampliable ha sido hacer caso de mi instinto. Soy defensor a ultranza del pensamiento crítico, pero una vez dadas todas las vueltas posibles el indicador más sincero es qué siento cuando la veo.

Después del salto, 24 películas hechas entre el año 2000 y 2009 que han ampliado mi visión del mundo y del cine. Seguir leyendo

Las mejores películas de la década según mis lectores

No despidamos la década sin establecer cuál ha sido el cine que más os ha gustado. Adelanto que los grandes triunfadores han sido Tarantino, Eastwood y Pixar, quizás porque es lo que tiene la distribución, unas cosas llegan y otras no. Por ser popular o de fácil acceso no me veréis aquí meterme con nadie, la lista elaborada con vuestras listas tiene de hecho grandes películas, lo que pasa es que a uno le da pena que os perdiérais más de una que seguro se hubiesen hecho un hueco más arriba. Que este post sea una invitación a ver aquellas que os dejásteis en el tintero. Muchas gracias a todos los que habéis participado.

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‘For the birds’, un corto de Pixar

Pixar no se conforma con hacer buenas películas, el talento del grupo para la animación se extiende también a una serie de cortos geniales de los que ya compartí aquí ‘Presto’. Esta vez le toca a ‘For the birds’, 3 minutos de encomiable economía narrativa en forma de gags visuales cercanos al slapstick; es decir, más de lo mismo pero nunca igual: ahora los que hacen de Keaton o Lloyd son unos simpáticos pájaros.

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‘Up’ they go with no ceiling on sight

Ayer, por primera vez en  la historia del festival de Cannes, una película de animación daba el pistoletazo de salida. Ayer, por primera vez en la historia del festival de Cannes, se proyectaba una película en 3 dimensiones. Estos dos hitos pertenecen a un mismo largometraje, lo último de Pixar: ‘Up’. Y es que, ¿quién si no Pixar iba a liderar un cambio en la industria del cine? ¿Quién si no la compañía incorformista, nido de genios creativos, que viene dando desde su creación algunas de las mejores películas, de animación o no, de los últimos 15 años?

Up, de Pixar

Quiero dejar claro, si acaso no lo he hecho aún, que profeso admiración absoluta por John Lasseter y su equipo. No tienen complejos, ni prejuicios, ni ataduras; tienen talento a raudales, amor por el cine y ganas de emocionar a niños pequeños y grandes mientras buscan nuevas formas cinematográficas. Parece que ahora han dado con la tercera dimensión, con la que siempre me he mostrado reacio; el director de ‘Up’, Peter Docter, que también lo fue de ‘Montruos S.A.’, ha explicado la visión que tienen ellos de la “nueva” tecnología:

Queremos que la profundidad funcione como un elemento más, como el color o la fotografía. La profundidad que facilita este sistema es un elemento emocional más. Se trata de eso, de emocionar.

Es decir, nada de enfatizar la acción y punto; quieren usar la extensión del plano como una herramienta más de la puesta en escena. Qué queréis que os diga, a mi me ha convencido.

Hace dos años era una rata cocinera; el año pasado, un robot mudo en un planeta desértico; este año es un abuelete el que lidera una película infantil ¿Tienen límites creativos? ¿Hay restricciones en el guión, por disparatado que sea? Yo creo que no. Imagino que si Brad Bird hubiera planteado en cualquier otra productora del mundo, que su película iba de una rata que coronaba el templo de la cocina mundial, estaría rodeado finalmente de ratas, pero de las de verdad.

Un anciano, un boy scout y una casa flotante

Un anciano, un boy scout y una casa flotante

La reacción en Cannes ha sido un aplauso unánime. Roger Ebert, del Chicago Suntimes, que no ha tenido la oportunidad de verla con las gafas turno, afirma que “es una película maravillosa”. Dice también que “los personajes tienen carácter, problemas y obsesiones [...] son monos y bobalicones; pero no monos como empalagosos animalitos animados, si no monos a la humana manera del maestro de animación Hayao Miyazaki” (autor de ‘La princesa Mononoke’ o ‘El viaje de Chihiro’).

Peter Bradshaw, del británico The Guardian, afirma que “la presentación en 3D le da un auténtico empuje, pero esta película te eleva en el aire gracias a su fortaleza tradicional: argumento, caracterización e ingeniosa animación con los los varlores de claridad y simplicidad de toda la vida”.

Aquí en España, Luis Martínez, de El mundo, no escatima en halagos: “El director Pete Docter, el mismo de ‘Monstruos S.A.’ y uno de los fundadores de la factoría Pixar, regala lo que, sin miedo a equivocarse, puede ser calificado como una simple obra maestra. Entre Chaplin y ‘El mago de Oz’, ‘Up’ ofrece un delicado y nada afectado homenaje al cine, a su historia.”

En ‘Up’ se han invertido 175 millones de dólares. Insisto: en un largometraje de animación protagonizado por un vendedor de globos de 78 años se han invertido 175 millones de dólares. Con Hollywood adocenado, envuelto en remakes, precuelas y secuelas, Pixar comercia con innovación y talento, sabiendo que para mantener su producción hay que hacer dinero, pero sin importarle asumir riesgos. Así, fantaseando, si tuviera que rechazar las cuantiosas ofertas de dirección que tengo sobre mi mesa, trabajaría allí a destajo por 0.0 dólares (o lo qué al cambio sea eso en euros). Me conformaré por ahora con ver ‘Up’ cuando se estrene, aunque qué lejos queda el 14 de agosto.

“¡Presto, mi zanahoria!”

¿Por qué no le da al pobre conejo la zanahoria? Visto lo que tarda al final en comérsela, no tiene por qué preocuparse por el tiempo. Yo creo que está tan ensimismado que olvida que el acto no es solamente obra suya y que es esencial la complicidad del roedor. Claro, él ya ha comido, y puede concentrar toda su atención en el éxito de su espectáculo mientras su colega orejudo tiene que trabajar con el buche vacío. Esa actitud egoísta merece reprimenda; estoy con el conejo, dale su zanahoria.

Este conflicto sencillo pero fuerte sienta una perfecta base para un corto estilo slapstick, muy común en los dibujos animados, que por su forma recuerda a otros que he puesto de Keaton. El conejo quiere su zanahoria y el mago una función deslumbrante, y ambos dedican todos sus recursos a la consecución de su objetivo. Parecen objetivos excluyentes, pero ninguno parará hasta conseguir el suyo. En esa lucha, física, muy física, está el meollo vertebral del corto.

Conseguir hacer reír pasa por empatizar con el personaje, y lograr esa empatía en tan poco tiempo es muy difícil. Pixar (en este caso Doug Sweetland) entiende perfectamente las reglas del corto y las aplica con maestría y un acabado técnico espectacular obteniendo pequeñas joyas de animación como ésta. Presto es un manual de instrucciones de cómo realizar un cortometraje de éxito. Sin embargo, igual que en la cocina, que sigas la receta no significa que el resultado vaya a ser tan exquisito.