Escuchad… es Twin Peaks
El vídeo que quiero compartir hoy con vosotros es una joya única, un mirador que apunta al núcleo de la creación de una de las bandas sonoras más famosas de todos los tiempos; y no es de una película. Pocas veces he visto a un autor hablar de su obra de forma tan directa y emocional, tan sincera y nostálgica, y sin las trabas del recelo a descubrir el truco del mago que hacen que los verdaderos protagonistas sean los que más callen.
‘Twin Peaks’ es misterio; no se me ocurre mejor definición. Todo aquello por lo que lo oculto es inquietante, atractivo, morboso y adictivo, se encuentra en esta serie, en especial en su primera mitad. Un pilar fundamental de lo sobrecogedor y magnético de ese pueblo perdido en las montañas y las sórdidas historias que lo rodean, es la música que acompaña sus imágenes melancólicas y bellas. Angelo Badalamenti, un compositor a la altura de los oídos más grandes de la historia del cine, abre de par en par la mente de David Lynch y la suya propia:
El ‘Love Theme’ es sencillamente precioso. ¿No es muy parecida su estructura al acto sexual? Parece que hiciéramos el amor a Laura Palmer y que, después del clímax, la devolviésemos a su oscuro refugio en las profundidades del bosque. Es, eso sí, un acto triste, casi perverso, en consonancia con la horrible naturaleza de los hechos que perturban a un pueblo entero.
Poned el vídeo otra vez. Para los que no conozcáis la serie debe ser suficiente incentivo para darle una oportunidad al piloto, que con toda seguridad no os dejará escapar; los que ya hayáis estado en ‘Twin Peaks’, quizás volváis a visitarlo y, aun sabiendo que es un lugar peligroso, la tentación de quedarse será irresistible.




