Indiana Jones, ese profesor de universidad y arqueólogo que blande con pericia el látigo, tiene el gancho de Cassius Clay y odia las serpientes, forma parte de la cultura popular y la historia del cine del siglo XX. Se ganó un hueco en ambas con una obra maestra del cine de acción y aventuras, En busca del arca perdida, y cultivó esa leyenda con dos magníficas secuelas. La expectación levantada por la cuarta entrega de la saga ha sido, lógicamente, enorme, y se conjura con la nostalgia para socavar la objetividad. Como fan de Indiana Jones y en especial de su primera entrega, El reino de la calavera de cristal ha supuesto una decepción, pero alguien me dijo que las películas deben criticarse por lo que son y no por lo que quieres que sean.
Llaman a las puertas del castillo de Brunwald. El mayordomo hace pasar a Indiana Jones y a la doctora Elsa Schneider; es imposible pasar por alto que se han intercambiado los atuendos. Indy protesta al mayordomo:
- Ya era hora. ¿Pensaba tenernos espeggando en la puerta todo el día?, estamos empapados. ¡¡¡Acpshuaa!!!… ¿Lo vé?, ya me he acatadrado. - ¡¿Le están espeggando?! - replica el mayordomo visiblemente molesto y desconcertado. Indy ni se inmuta:
- No me habla en ese tono, buen hombre. Vaya a decirle al Barón Brunwald que Lord Clarence McDonald y su encantadora ayudante… han venido a ver los tapises.
Calvo pero no tonto, debe pensar el “buen hombre”. No está dispuesto a que se la metan doblá:
- ¿Tapises? - Vaya por Dios, que torpe es - continúa Indy - Esto es un castillo, ¿no?; ¿No hay, tapises?
La paciencia se agota:
- Esto es un castillo, y tenemos muchísimos tapises; peggo si usted es un lord escosés ¡yo soy el ggatón Mickey!
¡Hasta ahí podíamos llegar!:
- ¡¿Cómo se atchrueve?!
- ¡PAF!
El mayordomo ‘is out’…
De todas las citas escogidas hasta ahora esta es una de las más personales, y eso teniendo en cuenta que todas lo son. No es una sentencia inteligente ni un lúcido axioma; tampoco es una frase ingeniosa o reveladora. Es simplemente el clímax de una escena con la que me he reído siempre y que forma parte de mi infancia. La recuerdo con esa nostalgia en la que te revuelcas gustoso como cerdo en charco. Viene la cuarta parte y quería recordar a los de mi generación que Indiana Jones nos gusta tanto porque es un personaje imborrable de nuestro ‘yo’ pequeñito.
Durante muchos años la cuarta aventura de Indiana Jones fue un rumor, un proyecto ficticio, un espejismo. A principios de los noventa George Lucas paró todo lo relacionado con la película por su segunda trilogía de La guerra de las galaxias. Un Harrison Ford envejecido suponía un problema para un guión que pasaría por las manos de medio Hollywood. M. Night Shyamalan, Stephen Gaghan, Tom Stoppard, hasta que en 2002 se contrató a Frank Darabont. En 2003 entregó un guión que maravilló a Spielberg pero no convenció a George Lucas, que lo envió diréctamente a la papelera. El cabreo de Darabont era de esperar; en 2006 declaró:
Trabajé un año en ello. Trabajé codo con codo con Spielberg. Él estaba entusiasmado con el resultado y listo para rodar hace dos años. […] Lucas lo leyó y dijo “No sé, no me gusta”, y había que empezar de cero cuando Spielberg estaba preparado para rodarlo ese mismo año, lo que es como una patada en las pelotas. Será culpa de Lucas si Indiana Jones 4 no ve la luz.
Por suerte no le culparemos. Jeff Nathanson sustituyó a Darabont y su guión pasó a manos de David Koepp. Semejante trajín dió por fin su resultado y lo escrito por Koepp e inspirado por muchos comenzó a filmarse en junio del año pasado. El rodaje y la post-producción se han llevado con un secretismo absoluto, y lo único que ha transcendido son los posters de rigor, unas cuantas imágenes y este trailer:
Supongo que la mayoría lo habrá visto ya. Mola, ¿verdad? Pues hasta mayo ajo y agua. Mientras, podemos hacernos unas cuantas preguntas: ¿Era necesaria otra secuela? ¿Estará a la altura de sus precedentes? ¿A Hollywood le quedan pocas ideas y por eso es prolijo en secuelas y ‘remakes’? Vale, eso me da igual, ¿Qué aventuras correrá Indy? ¿Qué es una “calavera de cristal”? Igual podemos averiguar algo echándole un vistazo al último poster:
Indy tiene un gesto ligeramente apático, como si estuviera hasta los cojones de pegar latigazos. Aunque quizás no es eso y mira con la sabiduría que otorgan los años. Lo que está claro es que la única que se lo pasa pipa es Karen Allen, que ofrece un curioso contraste con la diabólica y relampageante calavera. Unos ¿mayas? parecen molestos con nuestro arqueólogo, mientras Shia Lebouf ensaya pose chulesca al estilo Easy Rider.
Me quedo igual. No hay más solución que esperar paciente dos meses. Pero si el ansia asfixia y la duda inquieta no desesperéis, recordad por qué el género de aventuras no sería lo mismo sin Indiana Jones: