‘Caché’ y el seudoinsomnio
No es la primera vez que me descubro delante del ordenador, a altas horas de la madrugada, con la inefable y angustiosa sensación de que me queda todo por conocer, porque no soy sino un ingenuo que apenas ha vislumbrado distante la verdad escondida. Esa inseguridad y exagerado sentimiento de ignorancia -casi siempre cinematográfica- vienen acompañadas por una especie de pulsión lectora que me lleva de una página a otra en una espiral frenética de links que, de no ser por motivos de cansancio físico, no acabaría nunca. Es una mezcla de curiosidad y frustración; por un lado deseas seguir informándote para ver si llegua el dichoso conocimiento y por otro necesitas tomar parte en el asunto, dejar de leer e involucrarte. El deseo de implicación se manifiesta en destellos de ideas o imágenes que filmar o en opiniones que deben ser de inmediato redactadas con prosa impecable. Esta noche, aunque no haré una cosa ni la otra, os relato mi experiencia con la esperanza de acostarme sin fantasmas.






