En defensa de la versión original, con la ayuda de Borges

El asiduo al blog -gracias, lector, soy vanidoso y necesito suscriptores- sabrá que he defendido la versión original en varias ocasiones, y el amigo cercano o el familiar sabrá que la tendremos si insiste en ver conmigo una película doblada. Entre los que se resisten en ver una película en su idioma, he comprobado, o creído comprobar, que contra lo que lucho es contra la fuerza de la costumbre, y que mis argumentos no corren la deseable suerte de ser rebatidos; normalmente, se ignoran. Por eso he resistido la tentación de publicar otra entrada sobre el tema, temía aburrir al personal con la insistencia en un debate que parecía agotado y sin propósito. Hoy, he claudicado.

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