El cine, mi religión: dos años de nosoydirectordecine

Ayer hizo dos años de mi primer post en el blog. Con esto de la vocación uno hipoteca tantas cosas “convenientes”, “útiles” y “prácticas”, que es invitable preguntarse de vez en cuando qué pinta un tipo como yo en un arte como éste. Si estoy dispuesto a sacrificar modos de vida más llanos y productivos debe ser por algo que de verdad me guste, que llene cada minuto de mi vida con un resplador de plenitud emocional e intelectual y convicción humanista y felicidad maravillosa. La realidad es que hasta los más cinéfilos cineastas tienen momentos de zozobra, esos en los que todo es duda, inseguridad y “menuda mierda de película, esta que se supone que es un clásico“. Del bache puedes salir de dos maneras, bien hundiéndote o bien elevándote; ninguna de las dos es definitiva, pero ambas te indican por dónde van los tiros, es decir, si materialismo o idealismo.

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