Tengo la impresión de que las imágenes que hoy nos rodean están agotadas, maltratadas y exhaustas. Renquean y se arrastran detrás del resto de nuestra evolución cultural. Cuando veo las postales de las tiendas de souvenirs y las imágenes y anuncios que nos rodean en las revistas, o enciendo la televisión, o si entro en una agencia de viajes y veo esos posters tremendos de la misma cansina y desvencijada imagen del Gran Cañón, siento sinceramente que algo peligroso está surgiendo. [...]
