Si ‘El padrino’ fuese de 2009, a Vito Corleone le hubiesen ofrecido un negocio de propiedad intelectual

Mantenerme al margen de asuntos relacionados con la política es la política de mi blog. Tangencialmente puede que hable de otras que no sean cine, pero nunca de funcionarios del Estado que, en lugar de servir a los que le proporcionan el poder, se escudan en ideologías volátiles para perpetuarse en él. Hoy voy a hacer una excepción porque, en una suerte inversa de Sodoma y Gomorra, si volvemos la espalda a este asunto nos convertirán en estatuas de sal.

Seguir leyendo