adolescencia

Es tiempo de exámenes

Junio y exámenes son dos voces inseparables para cualquier universitario (que nadie me venga con modernidades de Bolonia). Es la época del año en que sube la temperatura, el estrés, suben las horas de biblioteca, las faldas… Y baja el ocio, y con él, inevitablemente, el blog. No voy a cerrar el chiringuito, no me quitéis del reader, lo que haré será poner alguna cosa cuando me deje un hueco la durísima preparación que sufriré estas fechas para hacer de estos exámenes los últimos. O al menos los últimos que tengan algo que ver con la informática.

¿Alguna vez echáis de menos el colegio? Yo lo recuerdo con agrado y altas dosis de nostalgia. La universidad supuso un cambio y dejé atrás cosas para no recuperarlas nunca. Por supuesto que vinieron nuevas, pero el ser humano tiene cierta tendencia a llorar tiempos perdidos aunque esté a gusto en el presente.

Hay una escena de una maravillosa película que capta a la perfección el espíritu de una clase repleta de adolencentes inquietos y un profesor severo. Se realizó 30 años antes de que entrara en el colegio, y aun así me siento identificado con su protagonista; no soy testigo de la historia, estoy en verdad presente en ella. El director, cuando la rodó, no había olvidado ni un ápice de lo que es ser un zagal abrumado por el continuo cambio de la vida, sin rumbo entre circunstancias que no controla. Hablo de Los 400 golpes, la primera película de François Truffaut. Hablo de la siguiente escena, que ni siquiera es la mejor:


Pincha en la imagen para ver el video. Por alguna (estúpida) razón ya no dejan embeberlo.

¿A qué esperáis para comprarla, alquilarla, pedirla prestada?

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