Kawai dice que va al béisbol

El mundo felizmente es inexplicable. (¡Qué sería un mundo explicable por el hombre!)

Nicolás Gómez Dávila

A Ozu, al contrario que a Hitchcock, le interesa antes la sorpresa que el suspense. Prefiere las contradicciones (¿qué es sino una sorpresa?) a la generación y consiguiente satisfacción o desengaño de una expectativa. Ozu pasa de puntillas por momentos clave que son la enjundia de cualquier otra película, como una muerte o una boda, y escribe con Noda personajes volátiles y a menudo incoherentes: el futuro en sus películas siempre tiene algo de incierto. La queja que tengo con los argumentos en los que todo encaja y los personajes se mantienen fieles a la primera impresión es que siendo comprensible, abarcable, el mundo de la ficción, sugieren que el nuestro, como modelo de aquél, también lo es. Con Ozu no es tan fácil.

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