‘Alicia en el país de las maravillas’, de 1903

A raíz del estreno de la versión de Tim Burton de ‘Alicia en el país de las maravillas’ (aquí tenemos que esperar al 16 de abril para verla), el British Film Institute (Instituto Británico de Cine) ha publicado en su canal de Youtube la primera adaptación cinematográfica del cuento de Lewis Carroll. Se trata de una producción inglesa de 12 minutos (de los cuales se conservan únicamente 8 en estado deficiente) realizada apenas ocho años después de que los hermanos Lumière presentaran su cinematógrafo.

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‘For the birds’, un corto de Pixar

Pixar no se conforma con hacer buenas películas, el talento del grupo para la animación se extiende también a una serie de cortos geniales de los que ya compartí aquí ‘Presto’. Esta vez le toca a ‘For the birds’, 3 minutos de encomiable economía narrativa en forma de gags visuales cercanos al slapstick; es decir, más de lo mismo pero nunca igual: ahora los que hacen de Keaton o Lloyd son unos simpáticos pájaros.

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“Una lección de cine”… y tanto

A vueltas con el guión de un corto que no acaba de tomar forma, me topé con éste de Nacho Vigalondo en una de mis investigaciones por la red en busca de inspiración o de algo que plagiar. Hace doblemente honor al título que lleva: primero, expone que el suspense es más importante que lo que lo genera y que su resolución; segundo, que lo único que hace falta para rodar un cortometraje es una buena idea. Así dicho, conseguirlo parece trivial, y sin embargo cualquiera que haya visto un par de cortos de este señor se dará cuenta de que tener su imaginación no es cosa ordinaria.

El toro Ferdinando era un toro diferente

Bloquedao, somnoliento y sin tiempo, así estoy hoy; una maravilla, vamos. “¿Y pones un post para desahogarte, escribes como terapia, buscando catarsis en la red?”… Sí, sin que ello suponga contar mi vida. Respeto a los bloggers que lo hacen, pero entiendo que para el lector no morboso suele resultar aburrido, y a mi tampoco me ayudaría demasiado.

Salvo un pequeño rodeo en forma de comentario, os dejo este corto de Disney ganador de un Oscar en 1939. El toro Ferdinando cuenta la historia de un astado distinto a los demás, pacífico, contemplativo y candoroso. Mientras sus iguales, ávidos de combate, hacen continuas demostraciones de fuerza y ferocidad, Ferdinando reposa apacible a la sombra de un árbol, oliendo las flores campestres. Una casualidad le lleva a una plaza de toros de donde sale ileso, paradójicamente, gracias a su espíritu nada beligerante.

Algunos verán un alegato antitaurino en la historia; otros no podrán pasar por alto la curiosa y recurrente representación de los españoles (bigotudos y con sombrero ellos, guapas y con peineta ellas, todo muy castizo y folclórico); personalmente me quedo con el dibujo, con su color, su grácil fluir, su detallismo y su energía y vida. Qué recuerdos me trae de aquellas tardes inocentes frente a un tubo de rayos catódicos, viendo varias cintas VHS seguidas con los mejores cortometrajes Disney recopilados.

Notodofilmfest: ésta es la mía

¡No-directores del mundo, prestad atención! ¡La oportunidad de descubrir al mundo vuestro desbordante talento ha llegado! Por fin podréis compartir con el resto de los hombres los visionario conceptos que rondan esas bulliciosas mentes: ya está aquí la VII edición de Notodofilmfest.

notodofilmfest cartel

Efectivamente, hállome ligeramente hiperbólico, y tiene su explicación: por razones que no comprendo del todo, acojo con inusitado jolgorio la noticia de que se ha abierto el plazo de presentación de cortos para el Notodofilmfest. He sentido, de forma repentina, una extraña revelación que me decía que si concursaba, algo me iba a llevar. He visto el éxito llamar a mi puerta, en una forma indefinida pero tangible. Fortuna y gloria, como las que anhelaba el Doctor Jones, serían mías.

Por supuesto no tengo ni idea de lo que voy a enviar, y seguro que, como mucho y teniendo suerte, me llevo una palmadita en la espalda, pero uno no puede evitar dejarse llevar por el entusiasmo febril momentáneo. Además, sin un poco de autosugestión al final no hago nada.

Datos relevantes para los no-directores interesados:

1. Puedes presentar tantos cortometrajes como quieras.

2. La duración máxima permitida es 3 minutos y medio, con un peso no superior a los 20 megabytes.

3. Los cortos deben estar subtitulados en inglés si el idioma hablado es español y viceversa.

4. Fecha límite: 12 de enero de 2009 a las 12 del mediodía.

5. 60.000€ en total se repartirán entre las distintas categorías.

vigalondo
La dirección del festival corre a cargo de Nacho Vigalondo, exconcursante y exjurado del mismo, cortometrajista experimentado donde los haya y reciente director de cine gracias a Los cronocrímenes. Él y otros seis cineastas y no tan cineastas forman un jurado heterogéneo y en cierto sentido célebre: Jaime Rosales, Joaquín Reyes, Gracia Querejeta, Javier Fesser, Alberto Rodríguez y Luis Alejandro Berdejo. Como curiosidad notifico que todos ellos presentarán su corto en las mismas condiciones que el resto de los mortales.

Entrevista a Vigalondo aquí. Web oficial, con todo lo que hay que saber, here.

Y ahora, id y grabad hermanos.

“¡Presto, mi zanahoria!”

¿Por qué no le da al pobre conejo la zanahoria? Visto lo que tarda al final en comérsela, no tiene por qué preocuparse por el tiempo. Yo creo que está tan ensimismado que olvida que el acto no es solamente obra suya y que es esencial la complicidad del roedor. Claro, él ya ha comido, y puede concentrar toda su atención en el éxito de su espectáculo mientras su colega orejudo tiene que trabajar con el buche vacío. Esa actitud egoísta merece reprimenda; estoy con el conejo, dale su zanahoria.

Este conflicto sencillo pero fuerte sienta una perfecta base para un corto estilo slapstick, muy común en los dibujos animados, que por su forma recuerda a otros que he puesto de Keaton. El conejo quiere su zanahoria y el mago una función deslumbrante, y ambos dedican todos sus recursos a la consecución de su objetivo. Parecen objetivos excluyentes, pero ninguno parará hasta conseguir el suyo. En esa lucha, física, muy física, está el meollo vertebral del corto.

Conseguir hacer reír pasa por empatizar con el personaje, y lograr esa empatía en tan poco tiempo es muy difícil. Pixar (en este caso Doug Sweetland) entiende perfectamente las reglas del corto y las aplica con maestría y un acabado técnico espectacular obteniendo pequeñas joyas de animación como ésta. Presto es un manual de instrucciones de cómo realizar un cortometraje de éxito. Sin embargo, igual que en la cocina, que sigas la receta no significa que el resultado vaya a ser tan exquisito.

Buster Keaton: Vecinos (1920)

Qué mejor forma de recuperar el blog que con otro corto de Buster Keaton. Después de El espantapájaros (1920) os presento Vecinos, del mismo año que el anterior, en el que dirigió otros dos cortos y participó en total en siete producciones. Está claro que entonces la producción cinematográfica era otra cosa.

Disfrutad de Vecinos y más abajo comentamos:

¿A alguien más le recuerda la acción a los dibujos animados? Un guión y una puesta en escena que bien podrían protagonizar Mickey, Pluto, Donald, Bugs Bunny, el Pato Lucas o Tom y Jerry. Resalto este punto para insistir en la tremenda dificultad y la perfecta coordinación de los números, circenses y exquisitamente cómicos a la vez. Dibujar un corto de Buster Keaton es infinitamente más sencillo que rodarlo.

Y a pesar de todo la reacción más común al verlo no es el asombro, sino la risa. No es sólo cómo lo hace, sino sobretodo a quién y por qué. Esto quiere decir que lo primero son los personajes, arquetipos, identificables al momento, que hacen que una acrobacia se convierta en un gag.

La primera escena, en la que él y ella se pasan mensajes de amor por el hueco de la verja que separa sus patios, es un alarde de ingenio para presentar a dos amantes clandestinos. Luego está el suegro-ogro, el juez, el policía… todos forman parte de un lenguaje que se entiende a primera vista, que necesita la complicidad del espectador y por eso, entre otras cosas, es tan gracioso.

No sé si logro explicarme, si desentraño aunque sea un poco el origen del genio de Buster Keaton, pero con que os hayais reído la mitad que yo me conformo.