Y la Palma de Oro es para… ¡¿Fahrenheit 9/11?!
Hace aproximadamente 6 años y medio, USA&Co. decidieron invadir Irak para derrocar a Sadam Hussein y echarle el guante a unas escurridizas armas de destrucción masiva (tanto que todavía no han dado con ellas), en respuesta a la amenaza terrorista materializada en el atentado más vil e infame de la Historia: la destrucción de las Torres Gemelas. Las consecuencias fueron un desbarajuste titánico que dura hasta nuestros días, protagonizado por daños colaterales (vidas humanas), miles de millones de dólares gastados y una, en mi opinión, desmedida e irracional ola de antiamericanismo que camufló la cruda realidad de muchos países árabes, a cuya sombra descansan tranquilos tiranos como Ahmadineyad.
En medio de la vorágine mediática y con las elecciones presidenciales en norteamérica a la vista, nos viene Michael Moore en 2004 con ‘Fahrenheit 9/11′, un documental sobre el calamitoso mandato del George W. Bush, con el 11-S y, por supuesto, la guerra de Irak, como telones de fondo. Sobra decir que semejante crítica acerba era del gusto de todo quisqui, y más incluso del mundo del cine; digamos que era como meterse con Nixon después del escándalo del Watergate: raro sería aquel que no estuviera de acuerdo con una postura con un peso evidente.




