There to meet with Macbeth

MacBeth

Ayer fui al cine a ver Macbeth de See-Saw films, la misma productora de Shame. Ni yo ni mi prima española nos enteramos mucho de lo que decía en escocés cerrado Fassbender, y durante los ratos en que no seguía la historia me fijé, con la aburrida distancia analítica del que no experimenta algo, en composición, color o diseño de sonido. Me pareció que para ser una película con descarada ambición formal, los diálogos y soliloquios, salvo en algún plano ostentoso, estaban rodados en piloto automático: plano-contraplano, plano-contraplano… Como si la película, poniendo todo el despliegue creativo en escenas señaladas, descuidase lo básico. El cine reciente que veo me da la sensación, despertada por el académico David Bordwell, que cuando se trata de rodar a gente hablando los directores se vuelven perezosos.

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