Kawai dice que va al béisbol

El mundo felizmente es inexplicable. (¡Qué sería un mundo explicable por el hombre!)

Nicolás Gómez Dávila

A Ozu, al contrario que a Hitchcock, le interesa antes la sorpresa que el suspense. Prefiere las contradicciones (¿qué es sino una sorpresa?) a la generación y consiguiente satisfacción o desengaño de una expectativa. Ozu pasa de puntillas por momentos clave que son la enjundia de cualquier otra película, como una muerte o una boda, y escribe con Noda personajes volátiles y a menudo incoherentes: el futuro en sus películas siempre tiene algo de incierto. La queja que tengo con los argumentos en los que todo encaja y los personajes se mantienen fieles a la primera impresión es que siendo comprensible, abarcable, el mundo de la ficción, sugieren que el nuestro, como modelo de aquél, también lo es. Con Ozu no es tan fácil.

Sigue leyendo

Scottie sueña con Madeleine

La cosa empieza con una visita a Ignition Creative, compañía que se dedica a promociones y trailers para largometrajes, y que dependía de la productora en la que trabajaba para copiar a cinta sus montajes. Escribí un email a su director creativo recordando una conversación breve durante una copia que tuvo que repetirse, y aunque no buscaban a nadie de inmediato, el interés que mostré fue suficiente para que Robin, simpático donde los haya, me recibiera, me hablase de su experiencia profesional y me animara a enviarle cosas que montase en mi tiempo libre.

El vídeo que encabeza la entrada es en realidad un intento de tráiler. Con las horas, abandoné esa idea por la de un ensayo sobre el uso del color en Vértigo, y comprobando frustrado que en los cortes que emparejaban el rojo, verde, azul o violeta prevalecía la continuidad de movimiento sobre la de los colores, me dejé guiar por el descubrimiento. Ahora que kogonada ha elevado a cine experimental el visual essay, no se me ocurrió cuestionar su validez.

Claro que no todo el monte es orégano.