¡Sea un ‘mensch’!

Hace poco vi por enésima vez El apartamento (1960), la película de Billy Wilder que es algo así como el testamento de la comedia romántica del Hollywood clásico. Siempre me había llamado la atención cómo su ritmo acelerado bajaba de vueltas a mitad de metraje; la sucesión frenética de entradas y salidas del apartamento de Baxter se estrellaba contra lo que en restrospectiva era inevitable (una tentativa de suicidio), y la recuperación de la trama es lenta y el pulso nunca vuelve a ser el mismo*. Esta vez me fijé especialmente, en guardia como estaba, en la escena en cuestión, y además de no sentir que la película perdía un poco de fuelle, descubrí que era fundamental.
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