Glenn Kenny, en su blog Some Came Running, publicó el pasado sábado un artículo de Aaron Aradillas sobre el re-estreno de Episodio I: La amenaza fantasma donde, entre interesantes apreciaciones de algunas virtudes de la película que pasé por alto en su momento, encontré un revelador resumen de uno de los problemas del blockbuster: los fans.
El éxito de taquilla del re-estreno de las ediciones especiales le dijo a Hollywood que la única manera de crear otro fenómeno mundial era hacer una nueva película de La guerra de las galaxias. 1997 fue el comienzo de la actual cultura fanboy/geek que dirige Hollywood. La cultura fanboy (Comic-Con, Harry Potter, Crepúsculo, Los juegos del Hambre, El señor de los anillos, J.J. Abrams, Joss Whedon, los comics de Marvel, Juego de Tronos, The Walking Dead, Glee, Aint-It-Cool-News, Attack of the Show) consiste en una mentalidad de pensamiento en grupo que se reivindica como democrática, con su ética “sabemos qué es lo mejor porque somos fans”, pero en realidad no es sino fascismo cultural pop. Y fue el reclamo de los fans (recordemos que “fan” es una abreviatura de “fanático”) lo que condujo a Episodio I: La amenaza fantasma, la película con más bombo (y posiblemente más vilipendio) de la historia del cine.
El abuso del adjetivo fascista ha devaluado su acepción original, que no se ajusta a este caso; pero como normalmente se usa como apelativo comodín para definir situaciones en las que se impone la voluntad de una minoría, veo por dónde va Aaron. Parece lógico pensar que, ante la amenaza de un nuevo cambio (¡Que viene Internet!), Hollywood se agarrara al sector que sabía que le aseguraba una recaudación mínima nada desdeñable y decidiera apostar por una opción que reducía riesgos, y más viendo que la revolución digital estaba zarandeando su modelo de negocio desde los cimientos.
Que, por cierto, no estaría de más que entre cierre y cierre de Megaupload, las majors reflexionaran que ha sido precisamente Internet la que ha dado voz y fuerza a la cultura friki que explotan como si fuera la gallina de los huevos de oro, a la que, como indica la moraleja, la avaricia acaba destripando.
Fuente del gráfico: Fandom Base.

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Interesante. Habría que recordar que la cultura de los fans es el resultado de una política cultural que viene moldeando al público desde hace décadas.
Ah… Episodio I: La amenaza fantasma es una de las películas más feas y aburridas que vi en mi vida.
Saludos.
Lo que yo no creo, Hernán, es que esa política sea consciente del resultado antes de tomar las decisiones que la definen. Esto es, en retrospectiva muchas cosas frutas de eventos azarosos nos parecen parte de un plan que nunca existió.
Me alegro que Plano Cenital vuelva a estar activo.
Un saludo.