Vea el mundo a través de mis ojos

Lee Unkrich, una de las mentes brillantes de Pixar, tiene un Tumblr dedicado exclusivamente a El resplandor, de Stanley Kubrick; una película clave, según cuenta, en la decisión de dedicar su vida al cine. En The Overlook Hotel se publica cualquier cosa que se os pueda ocurrir sobre El resplandor y su legado, desde entrevistas al director o fotos de rodaje, hasta homenajes de fans en forma de dibujos, carteles, salvapantallas o calabazas. Hace unos cuantos meses publicó lo siguiente:

En el año 2008, la directora Siri Bunford y el director creativo Brett Foraker hicieron el siguiente anuncio para promocionar una ciclo de películas de Stanley Kubrick en el Channel 4 británico; un único plano secuencia en el que se emplearon 55 actores, con una meticulosa investigación para mantenerse tan fiel como fuera posible al periodo en el que se rodó El resplandor, y a la cultura de los Elstree Studios de finales de los 70.

Aunque el atrezzo se recreó, gran parte del equipo de cámara pertenecía a Kubrick y se usó en el rodaje de El resplandor. El anuncio se ródo con un objetivo Cooke de 25mm, uno de los favoritos de Kubrick.

Cuando vi el anuncio por primera vez, sólo reparé en su orgía de cinefilia de refilón, y eso que las docenas de referencias a la película, todas muy bien investigadas y coreografiadas, están pidiendo a gritos que juegues a descubrirlas. Fué el final del plano secuencia, apropiadamente montado en una Steadicam, lo que motivó este post: de un número inabarcable de puntos de vista, sólo uno cuenta, sólo uno es el del director y, como nos indica la celesta del adagio de Béla Bartók, únicamente desde allí cobra sentido la película. Se coloca la cámara, se coloca el objeto, se rueda. Dirigir es básicamente eso.

Sitges 2012

El pasado puente del 12 de octubre estuve en Sitges en el festival de cine fantástico. Era mi primera vez en un festival de cine, nunca había visto cinco películas en un mismo día. Me agobió y encandiló la experiencia, que se parece mucho al duermevela de esas mañanas en las que puedes retozar y se sucenden sin descanso sueños que recuerdas al despertarte.

Vi nueve películas en total de las que comento tres. Pasan los días, no encuentro tiempo para comentar el resto y me olvido de las películas, o al menos de la experiencia de verlas. Así que quedan comentadas las que están y añado que evitéis Paranormal Activity 4 y Spring Breakers y que, si tenéis oportunidad, no os perdáis Beasts of Southern Wild y Outrage Beyond.
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La Jetée y la tentación de la memoria

Con todo eso, te hago saber, hermano Panza —replicó don Quijote—, que no hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que muerte no le consuma.

—Pues ¿qué mayor desdicha puede ser —replicó Panza— de aquella que aguarda al tiempo que la consuma y a la muerte que la acabe?

Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha (1605)

Siempre me ha llamado la atención de La Jetée (1962) que el acto de viajar en el tiempo requiera tan poco movimiento. El protagonista visita muchas veces el pasado (y alguna el futuro), ida y vuelta, tumbado en una hamaca. No creo que el hecho se deba a que el cortometraje de Chris Marker sea de producción humilde, incapaz de reproducir el trajín de una película de ciencia ficción de Hollywood, o a que su historia se cuente con fotografías (y no a 24 por segundo). La Jetée cuenta una historia de viajes en el tiempo porque es de producción humilde y lo hace con fotografías: es el matrimonio perfecto para una metáfora de la memoria que no se conforma con el aspecto figurativo, y traslada esa equivalencia a una representación inmediata: tumbarse a recordar es viajar en el tiempo.

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Tenemos que hablar de El Havre

Este fin de semana he ido al cine, y es noticia porque hacía un par de semanas que no iba. Como siempre que voy, al salir de la sala me lío a medio discurrir en alto mis impresiones de la película. Bea, que es con la que más voy, insistió en que debería ordenar esas cavilaciones y escribir de una puñetera vez, con perdón, un post, que últimamente mis neuras estan cortando una apreciable racha de publicación (bueno, esto último lo digo yo). Pues bien, este fin de semana he visto Tenemos que hablar de Kevin y El Havre. Ésta me ha gustado mucho, aquélla no tanto.

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