En blanco y negro, como dice Spielberg

Minuto 1, segundo 12:

Mis hijos siempre me preguntan: “¿Es en blanco y negro?” Porque siempre les pongo películas, y lo que más temen es que sea en blanco y negro. Y cuando les digo que sí, no quieren verla. Lo cierto es que la primera reacción instintiva de mis hijos, es que no quieren ver una película en blanco y negro. Pero entonces les digo que tienen que verla, y le prometo que a los 10 minutos de empezar no saben si es en blanco y negro o en color o si el formato es 1.66:1 o 2.35:1… están metidos en la película; y por lo general, si les ha gustado, cuando acaba están como locos.

Sigue leyendo

‘Off-key’, mi corto

Hace unos meses, con la excusa de ponernos al día, le enseñé mis cortos a Pablo y a Enrique, dos buenos amigos y compañeros de facultad que hacía tiempo que no veía. Existe siempre una incomodidad compartida y latente a la hora de mostrar tus creaciones a conocidos, porque uno desconfía de la imparcialidad del juicio y el otro teme verse obligado a esconder una mala reacción (“Los spaguettis están muy buenos”, dijo Fulanito mientras disimulaba el agrio espasmo que le recorrió la cara, sabiendo que Menganito no le quitaba ojo de encima). Enrique y especialmente Pablo, más expresivo, fueron honestos (con esa paz que da saber que lo estás siendo) cuando me dijeron que el último que les enseñé les gustó mucho. Creo que fue ése el punto de inflexión que me llevó a enseñarlo más y cuya consecuencia última es ésta entrada: necesité alimentar el ego para darme cuenta que no pasa nada si se queda con hambre.

Durante un tiempo, me resistí a subir Off-key (Desafinado en español), el corto final del curso que realicé en la NYU, por temas de derechos de autor (que no vienen al caso y entenderéis visto el corto), aunque secretamente, incluso para mí, era una sutil excusa para no exponer mis vergüenzas. Admitido que no son las consecuencias legales, irrisorias en el fondo, las que me impedían compartir mi obra más elaborada, entendí que me cuesta mucho superar que me equivoco. Mucho más difícil fue comprender que el error no sólo es ineludible, sino necesario, y que las creaciones no tienen sentido sin oyente, sin lector, sin espectador.

Así que aquí lo tenéis, gente de Internet. Prefiero no decir nada y responder cuestiones en los comentarios. Para mí, aunque tiene algunos puntos a su favor, no es un gran corto. Aunque lo que yo opine, la verdad, da un poco igual.


Nota: Se ve mucho mejor a pantalla completa y pulsando la opción “720p”.

Traumas por fantasmas

Advertencia: sutiles spoilers a continuación.

No recuerdo la última vez que en una película (especialmente de terror) el escéptico y/o experto tuviera razón al final. Sí, ese personaje que no participa de la histeria colectiva o de la del protagonista y que cae en la cuenta de su error cuando ya es tarde para evitar consecuencias. Obviando a los que tienen conflictos de intereses y son personajes de moralidad dudosa (como el alcalde de Amytiville en Tiburón) o directamente unos hijos de puta (como el doctor Sapirstein en La semilla del diablo o Ash en Alien), nos queda una buena colección de dudosos e incrédulos que se niegan a favorecer la probable paranoia frente a lo que dictan su experiencia y sus conocimientos, y que tras conocer pruebas irrefutables de su miopía desaparecen de la película avergonzados (Dr. Silverman, Terminator 2) o fiambres (incontables ejemplos, pero uno paradójico es el del doctor Malcolm Crowe en El sexto sentido).

Intruders, en la que Juan Carlos Fresnadillo dirige un solidísimo guión de Nicolás Casariego y Jaime Marques, devuelve un poco de dignidad a la maltratada figura (aquí en la forma de una amable y muy profesional psicóloga) e impulsa modestamente el pensamiento científico en un género dominado por el mágico -la escena final, en lugar de ser una caza de brujas, es terapia en familia.

Que no es que me queje, que me encanta El exorcista, pero la sorpresa y el cambio fueron gratos. Igual mi reciente idolatría hacia Richard P. Feynman o Carl Sagan contribuyó a que encontrara Intruders tan reveladora.