Hace no mucho un amigo que no tengo me refirió esta historia completamente inventada. La noche del 3 de agosto de 1985 Joseph Sargent estaba en su casa viendo ‘Plan 9 del espacio exterior’ cuando recibió la visita del espíritu de Ed Wood. Éste le comunicó que para la primera película de su indiscutible heredero (un boxeador alemán aficionado a los videojuegos) quedaba casi una década, por lo que urgía realizar una verdadera obra maestra antes de que acabaran los ochenta. Sargent hizo a un lado la cachimba, se arrodilló ante el espectro y juró por su vida hacer una película que honrara el legado de Edward Davis Wood Jr. Ed, satisfecho, sugirió una continuación de la excelente Tiburón 3, y Sargent inclinó conforme la cabeza antes de desmayarse.
Puede que alguno que no haya visto la película prefiera que no se la destripe, pero le aconsejo que siga leyendo y evite que sea la película la que le destripe a él.
Ellen Brody, la mujer del jefe de policía die-you-son-of-a-bitch Martin Brody, sigue viviendo en el pueblo litoral Amity. Su hijo Sean ha reconsiderado su trabajo en Sea World después de que en Tiburón 3 la madre de un pequeño escualo arruinara el negocio, y ahora ocupa el puesto de su padre en el pueblo. Su padre ha muerto, básicamente porque no hubo forma de contratar a Roy Scheider, pero digamos por ahora que murió de un ataque al corazón. Como iba diciendo, Sean desempeña su profesión con ejemplar diligencia y sale en barco el día de navidad para poder ser devorado por un tiburón que, como tampoco es un informal, así lo hace. Ellen, horrorizada, confiesa a su otro hijo Michael la verdad de la muerte de Sean:
Ellen: Ha venido a por él.
Michael: ¿Qué?
Ellen: Ha esperado todo este tiempo y ha venido a por él.
Michael, que se acuerda bien de las dos primeras entregas, no entiende a qué se refiere su madre. ¿Quién ha venido a por Sean si su padre voló en pedazos al primer tiburón y electrocutó al segundo? Ellen insiste en que el gran blanco ha jurado venganza a la familia Brody y que por eso debe dejar sus investigaciones como biólogo marino -Michael es biólogo marino, sí, cosas de la vida-. Poco después Ellen aclara su aprensión:
Michael: Los tiburones no cometen asesinatos. No escogen a su víctima.
Ellen: Escogió a Sean. Mató a tu padre.
Michael: Papá murió de un ataque al corazón.
Ellen: ¡Murió de miedo! El miedo al tiburón lo mató.
Osea que no tenía problemas cardiovasculares, murió de miedo… ¿A qué? ¿A que el tiburón se vengara? En serio, ¿qué tiburón? ¿Tal vez un familiar de los anteriores? ¿Es esta película una perspicaz revisión de ‘El Padrino’?… ¿Y si efectivamente fuera el mismo tiburón? Eso si sería para morirse de susto. ¿Se está en realidad enfrentando Ellen a un Freddy Kruger acuático?
Michael, sensato él, evita todas estas cuestiones y decide llevar a su madre a las Bahamas. Pero ha subestimado al tiburón: el muy pez los sigue hasta allí -seguramente tenía algún amigo trabajando en American Airlines que le ha dado el chivatazo-. Y como por mucho que estés rodeado de agua siempre puedes quedarte en tierra, el tiburón se da un festín de locales y turistas para obligar a Ellen a luchar de escualo a mujer. Ella claudica, no quiere postergar su destino por más tiempo y navega en busca del villano en un velero con nada útil para matar tiburones gigantes pero que coge muy bien el viento. Michael Caine, que pasaba por allí y sabe pilotar aviones, va al rescate de la dama con el hijo biólogo y su caribeño compañero. Para matar al tiburón, Jake, que así se llama el bahameño, tiene una luminosa idea: si introducen una linterna en la boca del tiburon y encienden otra desde el barco, los resultantes impulsos electromagnéticos -no voy a explicar esto porque todo el mundo ha dado física en el colegio- le harán mucho daño. Pero, ¿lo matarán definitivamente? ¿Conseguirá la ciencia fantástica acabar por fin con los contratos precarios a guionistas? ¿Se mudará de una puñetera vez Ellen Brody a una ciudad que no sea costera?… Os dejo con el magistral clímax de la película.
Personalmente, tras analizar el final he llegao a las siguientes conclusiones:
1. Como los flashbacks sepia saturado que tiene Ellen son sucesos en los que no estaba presente, o bien ha visto las películas (se ha colado en la sala de montaje de ésta y ha alquilado la primera) o bien es vidente.
2. Los tiburones, si sometidos a impulsos electromagnéticos, salen del agua rugiendo. A mayor intensidad del impulso mayor la superficie del tiburón por encima del agua y mayor el rugido.
3. Si le clavas en la panza el bauprés de un velero a un tiburón, el tiburón explota, los tripulantes saltan al agua en un arrebato incontenible y el velero desaparece (salvo algunos restos flotantes para que nadie muera ahogado).
4. A juzgar por el hecho de que Jake sale vivo a la superficie después de aguantar la respiración 5 minutos con los pulmones seccionados por dientes de 15 centímetros, los bahameños son inmortales.
5. Si falta algún plano clave en tu secuela, siempre puedes tomarlo prestado de otra película de la saga y disumular el préstamo cambiando los colores. Aclaración:
Por último, un par de fotogramas del tiburón antes de explotar. Observad el refinado trabajo de efectos especiales de 2º de guardería:






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Sin ver el vídeo ya me parece totalmente grotesco xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
“A juzgar por el hecho de que Jake sale vivo a la superficie después de aguantar la respiración 5 minutos con los pulmones seccionados por dientes de 15 centímetros, los bahameños son inmortales.”
¡Casi muero al leer eso! X_________________D
Sin duda te has currado tu comicidad con este post, un descojono si señor.
jajajajajjaj!!Chapéu, dos orejas y… el rabo!!!
¿Es esta película una perspicaz revisión de ‘El Padrino’?
Te jurop que estaba pensando exactamente eso antes de leerlo, vaya ataque…
Víctor, ahora sí. De todos tus post, este el con el que más he reído. ¿No decías que la comedia era lo más jodido?
¿Conseguirá la ciencia fantástica acabar por fin con los contratos precarios a guionistas? Gran pregunta…
Sigue así, que casi me muero del descojone!
Acabo de leer el tag ‘mala’. Sublime.
tío que grande eres xD
Fantástico post. A diferencia de la película, no tiene desperdicio. Grande!
y los tiburones rugen, lo cierto es que no hay que ser un experto en tiburones, para saber que no es cierto.