‘Caché’ y el seudoinsomnio

No es la primera vez que me descubro delante del ordenador, a altas horas de la madrugada, con la inefable y angustiosa sensación de que me queda todo por conocer, porque no soy sino un ingenuo que apenas ha vislumbrado distante la verdad escondida. Esa inseguridad y exagerado sentimiento de ignorancia -casi siempre cinematográfica- vienen acompañadas por una especie de pulsión lectora que me lleva de una página a otra en una espiral frenética de links que, de no ser por motivos de cansancio físico, no acabaría nunca. Es una mezcla de curiosidad y frustración; por un lado deseas seguir informándote para ver si llegua el dichoso conocimiento y por otro necesitas tomar parte en el asunto, dejar de leer e involucrarte. El deseo de implicación se manifiesta en destellos de ideas o imágenes que filmar o en opiniones que deben ser de inmediato redactadas con prosa impecable. Esta noche, aunque no haré una cosa ni la otra, os relato mi experiencia con la esperanza de acostarme sin fantasmas.

La edad de la inocencia

Llego a casa cenado y vista la escasa probabilidad de juerga le toca el turno a ‘La edad de la inocencia’, un regalo de navidad (ya hablaremos de ella si se tercia). Acaba la película y dejo correr los títulos de crédito, dándome, como siempre, un precioso tiempo a oscuras que compartir con lo visto. Me encamino mecánicamente al cuarto dejándome llevar por un par de costumbres que mucho se parecen a manías: anotar la película como vista en mi cuenta de IMDb y buscar información y crítica de la misma. Empieza entonces una suerte de viaje del borracho en el que no sé muy bien como he llegado hasta aquí.

Internet es lo que tiene, tiende al infinito. Es fácil perderse si sólo crees que sabes lo que buscas. Ahora que caigo, no he leído nada de la película de Scorsese… Sí, ya me acuerdo… He entrado en la web de Roger Ebert, y en lugar de buscar algo del director he comprobado si había nueva incorporación en la categoría ‘great movies’. La había: ‘Caché’, de Michael Haneke -cuando la vi por primera vez, que fue después de que saliera del cine en mitad de ‘Funny Games’, pensé que debía ser cosa de un hermano gemelo, idéntico en aptitudes y opuesto intenciones (bastante menos sádico y manipulador también). El caso es que aquella es un peliculón sobre cómo preferimos enterrar la sangrante verdad cuando no soportamos nuestra culpa; y como de cosas recónditas en la psyque del hombre va el asunto, Haneke decide jugar a ‘¿Dónde está Wally?’ de una forma tan retorcida e inteligente que dan ganas de aplaudirle. ¿Largos plano en los que no pasa nada? Si no quieres mirar, sí.

Caché

Cómo desbarro. Total, que Ebert le sigue el rollo a Haneke y con un juego de palabras entre smoking gun (término que se usa para denominar al objeto que sirve como evidencia definitiva de un crimen) y shoot (que significa ‘dispar’ o ‘filmar’/’grabar’) deja a los amigos de lo literal casi tan desorientados como el protagonista. Que el MacGuffin de ‘Caché’ sean unas cintas de vídeo (grabar/shoot, guiño) y que esta gente haya visto la película importa poco; un conjunto de árboles ni les recuerda al bosque.

Me gusta mucho ‘Caché’, y me gusta lo que Ebert dice cuando escribe:

A stationary camera is objective. A moving camera implies a subjective viewer, whether that viewer is a character, the director, or the audience. – Una cámara fija es objetiva. Una cámara en movimiento implica un observador subjetivo, ya sea un personaje, el director o el público.

Y me dan ganas de leer más cosas, y Google me guía a Joe McGovern de Slant Magazine. Me llaman la atención estas palabras:

(‘Caché’) represents his most cunning and elegant interlacing of the concepts that have long obsessed him-bourgeois complacency penetrated by strange invaders, the surfacing of subconscious guilt, the ripple effects of violence across generations, and above all, the implausibility of portraying truth in a medium built entirely on fabrication. – (‘Caché’) representa la más astuta y elegante mezcla de los conceptos que le obsesionan desde hace tiempo-complaciencia burguesa violada por invasores desconocidos, el emerger de la culpa subconsciente, el efecto dominó de la violencia a través de generaciones y, sobre todo, la inverosimilitud al retratar la verdad en un medio construido enteramente en artificio.

“La inverosimilitud al retratar la verdad en un medio construido enteramente de artificio”… Inmediatamente después, Joe resalta unas declaraciones del director: “siempre he dicho que el cine es 24 mentiras por segundo”. ¿Lo es? No estoy seguro, y eso hace replantearme mi defensa de la versión inversa de la frase que pronunció Godard, que no es “siempre he dicho que la mentira es 24 cines por segundo”; si no tengo claro lo verdadero o falso de la sentencia de Haneke, ¿Cómo voy a vindicar la de Godard? Lo cual me despierta otra reflexión: ¿Cuántas veces estoy de acuerdo en algo con vehemencia simplemente por posicionarme? Leer más. Necesito aclarar conceptos.

Caché, escondido

Vuelta al Chicago Sun Times, esta vez con Jim Emerson. Busco ‘Caché’ en su blog y me salen varias entradas como resultado. La primera se refiere a la unanimidad en muchas listas de críticos al situar ‘Mulholland Dr.’ como la mejor película de la década recién terminada. A ver las listas… Un momento; Caché; Haneke; las verdades escondidas en una cinta. Cierro la pestaña de la lista de Cahiers. En Scanners, que así se llama el blog de Jim, la tercera entrada de la búsqueda habla de ‘Funny Games’ (de la versión austriaca, no la americana; pero lo mismo da). Al final hay un enlace que me llama la atención por su elocuente título: When a critic walks out. Lo leo. No puedo estar más de acuerdo cuando define a ‘Funny Games':

A deliberate and provocative exercise in cinematic voyeurism and sadism that tries but fails to rise to its own challenge, which is how to avoid becoming the very thing it’s trying to criticize and deconstruct. – Un deliberado y provocador ejercicio de vouyerismo cinematográfico que intenta pero fracasa estar a la altura de su desafío, que es cómo evitar convertirse en la misma cosa que intenta criticar y desmontar.

¿Por qué no escribí yo eso, si es exáctamente lo que pienso? Por cierto, a Jim también le gusta ‘Caché’ y antes me ha parecido ver un enlace a un comentario suyo de la película. Aquí está. Lo leo. Recuerdo perfectamente el plano que elogia y del cual tiene una captura al principio de la página… ¡Idea para un corto! Tengo que desarrollarla, aunque debería leer un par de cosas del libro de dirección que tengo sobre la mesa. Pero antes debo apuntar unas palabras sobre la violencia en el cine que me ha inspirado el post anterior. Las guardaré en un borrador del editor de entradas del blog. El blog… Cuántos iconos heterógeneos, llamativos y un punto cursis tiene el blog. Prefiero un aspecto más limpio y sencillo, así que los quito todos. Y el botón de votos, al final del post. Vale, resuelto, aunque no sé para qué pierdo tiempo en diseño con la cantidad de cosas pendientes que tengo. ¡Las 4 y media de la mañana y como si me quedara todo por hacer! ¡Aaagh!… Tengo que poner un post sobre esto…

Al final he conseguido al menos escribir algo, pero ¿qué buscaba en todo este rato? ¿De verdad era conocimiento o productividad? ¿Por qué no podía parar de insistir en encontrar algo, sin saber exáctamente el qué? Igual me negaba a ver el hecho de que había desaprovechado la tarde. O lo mismo eso también era una excusa con la que camuflar una verdad mayor: que para dirigir al nivel Haneke o escribir como Emerson hace falta algo más que una noche en vela. No hay soluciones fáciles, y no basta con buscarlas. Como en ‘Caché’ (‘escondido’ en francés), es indispensable quererlas encontrar.

Escondido, o no

12 thoughts on “‘Caché’ y el seudoinsomnio

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Disfruto con tu blog. Es como asistir en vivo y en directo a “Las aventuras y desventuras de Víctor Escribano en su camino hacia el cine”.
    Abres con tal naturalidad y frescura tu corazón, que a uno le parece estar sentado contemplando una especie de “Show de Truman” o un “Gran Hermano” pero sin trampa. En cuanto al concurso, trataré de apuntarme, aunque eso me lleve a bucear en la historia de los dos años de blog

  3. También yo suelo darle una pasada a las críticas después de haber visto una película, me haya gustado o no. De todas formas, en algunas críticas de Ebert o en casi todas las de Jim Emerson aprecio un intento quizás excesivo de “conceptualizar” las películas. Cierto que en “Caché” (una cinta excepcional, por cierto) el “concepto” se ve con mucha claridad. Y, sin embargo, podría haberse hecho con el mismo tema una película mediocre.

    Verdaderamente, la grandeza de una película viene por la integración entre forma y contenido. En “Caché”, pasado el impacto inicial de la grabación, lo que más me gusta es esa fotografría fría y descarnada, que parece que está reflejando el vacío y la incomodidad de los personajes, así como el ojo impasiblede de Haneke hacia la violencia.

  4. Eso de “sobreconceptualizar” es común, pero en un perfil de crítico más parecido a Rosenbaum, preocupado per se por desgranar la ideología que se supone tiene cada película. Quizás a éstos también les pasa, quizás nos pasa a todos; siempre es más sencillo ajustar algo a una teoría conocida que ajustarnos nosotros a una nueva.

    Estoy totalmente de acuerdo, con ‘Caché’ y con cualquier película en general, en que el hecho de que tratar de algo no la convierte en buena o mala. Por eso me gustan especialmente las críticas de Emerson y Ebert de ‘Caché’, porque versan de principio a fin, cada uno a su manera, de esa ejemplar integración de forma y contenido de la que hablas.

    No creo que esta vez el ojo de Haneke se muestre impasible a la violencia (algo que sí hacía en ‘Funny Games’). Aquí, que muestra una aparente distanciamiento pasivo, quiere implicarnos; en ‘Funny Games’ también, pero no lo consigue porque él mismo muestra desdén hacia las víctimas.

  5. Cuando pensaba que Haneke le había tomado el relevo a Visconti me encontré con Funny Games. De primeras pensé que su cine es irremediablemente fascista (no en un sentido político), pero después, incluso de haber llorado y viajar de click en click, encontré (que no descubrí) una máxima parecida a la tuya: para digerir al nivel de Haneke, es preciso algo más que noches de velatorio. Víctor, estás escalando, cuidado con el aire puro.

  6. @senior

    “Las aventuras y desventuras de Víctor Escribano en su camino hacia el cine”. Me encanta como suena a una serie de cortos o incluso un largometraje desenfadado.

    @Isra

    No me da miedo respirar oxígeno de más si no pierdo de vista el suelo. Muchas gracias.

  7. Me encanta pasear de la misma manera que acabas de describir. Lo importante no es porque paseas, sino el paseo en si.

    Por cierto, me apunto la película…

    Carpe Diem

  8. No voy a comentar nada sobre los hechos, directores, sus rasgos ni de las películas que aparecen en este texto, sino en la esencia y el placer que supone leerlo. Simplemente genial.
    Un saludo.

  9. Por una parte me gusta un detalle de todo esto, y es que más allá de las noches en vela y del deambular sin un final aparente por cientos de sitios está el que sea motivado por un director al que yo pensaba que no apreciabas mucho. Después de leer tu crítica del remake de Funny Games no me esperaba esto, vaya, pero al parecer debería tomar más en cuenta a Haneke a partir de ahora. Y tal vez debería reflexionar un poco más acerca de cuando termino como loco a las tantas de la mañana leyendo un post sobre un disco que ya apenas si recuerdo de quién es.

  10. Me paso algo parecido la semana pasada, cuando acabe de ver La Pianista, me tire dos horas leyendo entrevistas de Haneke y chorradas varias relacionadas, casi mas que por curiosidad y ansia de saber, por necesidad y extraña atraccion.
    Menudo fiera el nota.

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