El fantasma de cartón

Cuenta la leyenda que en la película ‘Tres hombres y un bebé’ se pueden apreciar algo más que errores de continuidad o anacronismos si prestamos atención. Por lo visto esta comedia ochentera dirigida por Leonard Nimoy (Spock para los amigos) oculta ingenua bajo su amable apariencia vestigios de un terrible suicidio. A los 61 minutos y 13 segundos, Ted Danson y Celeste Holm entran al cuarto donde se encuentra el bebé en cuestión. Cuando, tras cogerlo en brazos, salen del cuarto, una figura se esconde tras las cortinas. Hay quien asegura que es el fantasma del niño que, años atras, se suicidó en esa misma casa. (Pausa dramática).

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Música de Albéniz, imágenes de López-Li

Llevo toda la semana dedicando mis ratos de escritura a un guión (de) corto que tengo entre manos. Lo bueno es que está prácticamente terminado. Lo malo, que he dejado esto huérfano siete días. No tengo mucho tiempo (pongo rumbo al sur en cosa de minutos), así que el post currao lo dejo para el lunes. Mientras tanto, podéis disfrutar de lo que hace José Luis López-Linares con una Canon 5D Mark II. Con vosotros, ‘Chanson de Barberine’ de Isaac Albéniz, interpretada por Rosa Torres Pardo y Marina Pardo. Buen finde.

El extraño caso de ‘Paranormal Activity’

‘Paranormal Activity’ es el modesto debut como guionista y director de Oren Peli. Con claras reminiscencias de ‘El proyecto de la bruja de Blair’, la película pretende ser los restos del material grabado por un matrimonio que cree su casa dominada por una presencia sobrenatural. Largos planos estáticos en la oscuridad de la noche recogen la supuesta quietud hasta que la telequinesia hace su aparición. Por lo que cuentan, eso de grabarla con cámara digital le da un toque realista que acojona cosa bárbara.

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Y la Palma de Oro es para… ¡¿Fahrenheit 9/11?!

Hace aproximadamente 6 años y medio, USA&Co. decidieron invadir Irak para derrocar a Sadam Hussein y echarle el guante a unas escurridizas armas de destrucción masiva (tanto que todavía no han dado con ellas), en respuesta a la amenaza terrorista materializada en el atentado más vil e infame de la Historia: la destrucción de las Torres Gemelas. Las consecuencias fueron un desbarajuste titánico que dura hasta nuestros días, protagonizado por daños colaterales (vidas humanas), miles de millones de dólares gastados y una, en mi opinión, desmedida e irracional ola de antiamericanismo que camufló la cruda realidad de muchos países árabes, a cuya sombra descansan tranquilos tiranos como Ahmadineyad.

En medio de la vorágine mediática y con las elecciones presidenciales en norteamérica a la vista, nos viene Michael Moore en 2004 con ‘Fahrenheit 9/11′, un documental sobre el calamitoso mandato del George W. Bush, con el 11-S y, por supuesto, la guerra de Irak, como telones de fondo. Sobra decir que semejante crítica acerba era del gusto de todo quisqui, y más incluso del mundo del cine; digamos que era como meterse con Nixon después del escándalo del Watergate: raro sería aquel que no estuviera de acuerdo con una postura con un peso evidente.

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Periquito en Elm Street

Imprescindible en una película de terror sobrenatural: crear un clima tenso que anticipe el caos y la muerte. Si quieres acongojar al respetable y decirle que “de donde viene esto, hay más y peor”, necesitas escenas en las que un elemento cotidiano se vuelve paranormal y amenaza a los protagonistas. Puede ser el mobiliario (Poltergeist), un matrimonio vecino de aspecto apacible (La semilla del diablo), una pelota de tenis (El resplandor), una pared agrietada (Repulsión), una cama (El exorcista)… o un periquito. Da igual siempre y cuando funcione. La escena que nos ocupa, que pertecene a la segunda parte de Pesadilla en Elm Street, es un magistral ejemplo de cómo inquietar al espectador:Sigue leyendo

Mulholland Dr.: el misterio no es el medio, es el fin

Mulholland Dr. (2001)

dirigida por David Lynch
escrita por David Lynch
interpretada por Naomi Watts, Laura Harring y Justin Theroux

Mulholland Dr.

Admiro, en mayor o menor medida, toda la obra de David Lynch. Entre sus cortos, series y largometrajes hay, por supuesto, cosas que no me gustan (‘Carretera perdida’), o impenetrables (‘Inland Empire’, a falta de una revisión), o decepcionantes (la segunda temporada de ‘Twin Peaks‘). Y, sin embargo, nada de lo que haya hecho carece de imagenes propias; impregna cada fotograma de un estilo tan característico que cualquier escena que haya rodado es inconfundiblemente suya. Autoría, que le dicen; un término tan ambiguo que se amolda a incluso a directores como Michael Bay. Por eso hay que matizar: la visión de Lynch es reconocible en su inimitable exploración del misterio y en su inquietante, y a veces macabra, versión del lado oscuro del alma.

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“Una lección de cine”… y tanto

A vueltas con el guión de un corto que no acaba de tomar forma, me topé con éste de Nacho Vigalondo en una de mis investigaciones por la red en busca de inspiración o de algo que plagiar. Hace doblemente honor al título que lleva: primero, expone que el suspense es más importante que lo que lo genera y que su resolución; segundo, que lo único que hace falta para rodar un cortometraje es una buena idea. Así dicho, conseguirlo parece trivial, y sin embargo cualquiera que haya visto un par de cortos de este señor se dará cuenta de que tener su imaginación no es cosa ordinaria.