No te olvides la película cuando vayas a la playa

A pesar de haber postergado el plazo de recomendaciones un par de días el éxito de mi iniciativa ha sido discreto. Sin embargo, hemos conseguido reunir nada menos que 20 películas variadas de 8 gustos distintos. La lista va desde Fassbinder a Kubrick, con directores tan dispares como Woo o Chaplin, por lo que ya tenéis donde acudir antes de hacer una visita al videoclub, la Fnac o Megaupload sin excusas de elitismo o sobredosis de cinefilia. Espero haber cumplido, con vuestra ayuda, el objetivo de ahorraros al menos una tarde de vacío neuronal. Que paséis todos un buen verano. Nos vemos por aquí.

Amanece que no es poco (1989), dirigida por José Luis Cuerda. Porque invita a la risa y es muy apropiada para la calentura mental que el calor propicia, y ayuda a no dar por hecho que las cosas siempre son como nos han dicho y parecen… y encima es española. (FFS)

El asado de Satán (1976), dirigida por Rainer Werner Fassbinder. Desde un punto de vista trágico, salvaje e incluso cómico, Fassbinder realiza una feroz crítica al sistema, sociedad, desmoralizando al protagonista llevándolo a la extrema locura. (Alejandro)

Cantando bajo la lluvia (1952), dirigida por Gene Kelly y Stanley Donen. Cualquier ser humano que haya tenido un mínimo contacto con la civilización es capaz de tararear la canción que le da título, y sin embargo no son muchos los que han disfrutado de este musical sobre la transición del cine mudo al sonoro. De las que recofortan sin esfuerzo y se revisan con fruición.

Cantando, sobre todo cantando

Despedidas (2008), dirigida por Yôjirô Takita. Ahora en cartelera, porque es muy agradable y un excelso y sencillo canto a la dignidad. (FFS)

Hard Candy (2005), dirigida por David Slade. No es la mejor película del milenio, pero, y sobre todo si eres hombre, acojona que no veas. (deneb)

Hierro 3 (2004), dirigida por Kim Ki-Duk. Por la cantidad de cosas que es capaz de decir el director con poco, muy poco. (saliendodemi)

Lawrence de Arabia (1962), dirigida por David Lean. No la he visto y dura casi cuatro horas, así que la recomiendo por la profana razón de que en verano hay más tiempo para estas largas épicas. Tiene fama de una de las grandes de la historia del cine, y siempre es un placer exponerse a la posibilidad firme de ver una desconocida obra maestra.

Les Triplettes de Belleville (2003), dirigida por Sylvain Chomet. Creo que el tráiler lo dice todo. Como integrista de Disney que soy, siempre espero lo mejor de una película de animación y ésta me lo dio cuando la vi. De hecho, creo que sí que la veré estas vacaciones ^^ (maria)

Luces de ciudad (1931), dirigida por Charles Chaplin. En pleno emerger del cine sonoro Charlot se niega a hablar y protagoniza una de las historias de amor más sencillas y bonitas de la historia del cine. Su muda comicidad y honradez despiertan las emociones puras de un infante y hacen creer en la bondad del mundo. El combate de boxeo es risa; la escena final es Verdad.

Matar a un ruiseñor (1962), dirigida por Robert Mulligan. Preciosa película, llena de bondad y ternura, con excelentes actores, situada en el racista sur useño (en cuyas magníficas playas estaremos disfrutando en los próximos días). (Susan)

Matar a un ruiseñor

Paycheck (2003), dirigida por John Woo. El hongkonés demuestra, de nuevo, su maestría al rodar la acción. A pesar de que la protagoniza Ben Affleck, el argumento sorprende y descoloca al espectador, que reflexiona sobre la paradoja que se le plantea al tiempo que Woo le deleita con combates de artes marciales y una estupenda persecución en moto. (Harry Callahan)

Principios de verano (1951), dirigida por Yasujiro Ozu. Ni la he visto ni sé mucho de ella, pero es Ozu el que dirige y le da un toque grave y relevante a la lista que en el título aparezca la estación que nos atañe. Eso, a los que ojeen los títulos sin entrar en pormenores, les dará la impresión de que soy todo un entendido.

El resplandor (1980), dirigida por Stanley Kubrick. Me sé de uno que no tendrá problema en ver, si acaso no lo ha hecho recientemente, este ensayo sobre la locura y el determinismo disfrazado de película de terror. Como todo Kubrick, es cualquier cosa menos convencional, y viene de perlas en una hosca noche de tormenta.

El silencio antes de Bach (2007), dirigida por Pere Portabella. Típica peli que no aguanta una semana en cartelera si es que llega a eso. Eso es lo que hace que desee verla este verano. Tengo ganas de poseerla y, por fin, ver más allá de lo que está en Youtube. (maria)

Terminator 3 (2003), dirigida por Jonathan Mostow. Una obra maestra injustamente destrozada por los fans de la 2, que la acusan de ser una copia. Craso error. Aunque se coge la estructura principal de T2 (igual, por cierto a la de T1) el enfoque de la trama es totalmente distinto. Una película pesimista, que habla de la inevitabilidad del destino, y en la que el Terminator que interpreta Arnie, en vez de convertirse en una figura paternal, lanza desoladoras máximas filosóficas como “La frivolidad es buena, aleja los pensamientos sobre la muerte.” Añadamos a todo esto una subtrama romántica muy bien medida y varias escenas de acción de aire retro y tenemos una de las mejores películas de acción de la década. (Harry Callahan)

Trabajo ocasional de una esclava (1973), dirigida por Alexander Kluge. Vanalizando la temática de la película, me centraría en la dureza de las imágenes. Si bien, el argumento va mucho más allá; La vida política del momento, la familia, la empresa, etc. Todos estos temas forman una película muy sorprendente y molesta. (Alejandro)

Un pez llamado Wanda (1988), dirigida por Charles Crichton. Porque no recuerdo haberme reído tanto en ninguna otra película… y durante horas después. (FFS)

Una habitación con vistas (1985), dirigida por James Ivory. Porque siempre me ha parecido refrescante a pesar del montaje episódico en el que se cuenta la historia. (saliendodemi)

Vértigo (1958), dirigida por Alfred Hitchcock. Cualquier momento es bueno para descubrir “Vértigo”, así que para aquellos que es inédita hay una cita obligada con Sir Alfred este verano. Por mi parte hace unos dos años que no la veo y quiero sumergirme, de nuevo, en una de esas experiencias peregrinas y profundas que te elevan allí donde el cine lo es todo y donde comprendes, por motivos inefables pero rotundos, que el sentido de tu vida es dirigir una película.

Madelaine se inclina ante el vacío

Wilbur se quiere suicidar (2002), dirigida por Lone Scherfig. No soy muy fan del cine independiente Danés, pero esos años iba mucho al cine con un amigo (al que no metía mano) y decidíamos justo antes de entrar lo que íbamos a ver, sólo nos fiábamos del título, no mirábamos ni siquiera los carteles, las sorpresas a veces eran mayúsculas (para bien y para mal). En esta película ambos estuvimos de acuerdo, el título tenía gancho. No sólo no decepcionó, me encantó. (deneb)