Enfrentarse a la hoja en blanco

Nunca antes de intentar escribir un guión me había percatado de lo sencilla que es la labor del espectador, incluso del espectador exigente y crítico. Por supuesto que existe una gran diferencia con el espectador pasivo, pero incluso cuando se ve, se mira, se observa una película con afán analítico, con interés verdadero por su historia y el engranaje que la genera, por comprender la visión de sus creadores y posicionarnos al respecto; cuando se evalúa, en definitiva, la obra que se nos ha proyectado, casi nunca se tiene en cuenta la enorme dificultad de su consecución.

Es inherente al espectador la ilusión de que una película existe como el resto de realidades, espontánea y natural. En las buenas películas especialmente, al conocer sólo el resultado óptimo y no todos los descartes, errores y caminos equivocados, se forma un espejismo que presenta a la obra final como algo casi lógico (¿Cómo iba a ser “Vértigo” de otra manera?). Aceptar el mundo propuesto por el director y su equipo como algo único e inalterable forma parte de la maravilla del cine y de la naturaleza del espectador. Sin embargo, los que queremos crear el nuestro no tenemos más remedio que asumir que existen infinitas posibilidades y que hay que tomar decisiones.

Pues bien, aquí estoy, sin excusas (he entregado el proyecto fin de carrera) delante de una hoja en blanco, ese espacio vacío e infinito que es más difícil de rellenar cuantas más posibilidades haya. Miro fíjamente al papel en un amago de abstracción, esperando que algo ocurra… Menuda estupidez, no puedo ganar en un cara a cara a la inmensidad hueca sin más; necesito armas, necesito ideas, y éstas no surgen sin estímulos ni motivos.

Lynch decía que tener ideas es como ir a pescar, hay que tener paciencia, un cebo (el anhelo de una idea, la concentración) y hay que profundizar si quieres coger los grandes, puros y abstractos peces del fondo. Es una buena alegoría a la que yo añado que (1) lo que pesques, profundo o no, dependerá de como de rica es tu charca y (2) puedes pasarte días enteros intentando sacar algo a la superficie e irte con las manos vacías. Una buena idea, un atún bello y puro nadará en tu mente si el hábitat es propicio; si lees, ves cine, escuchas música, te preguntas cosas con frecuencia: si tienes inquietudes a fin de cuentas y un mínimo de sensibilidad. Y puede resultar frustrante que la idea no llegue, que el mismo bloqueo se alimente de esa falta de fruto y te encuentres estancado indefinidamente.

¡Flash! ¡Ya lo tengo! ¡Una idea cojonuda!… No espera, no es para tanto… ¿Cuántas veces habré desestimado una premisa que parecía una Palma de Oro cuando me vino a la cabeza? Por muchas ocurrencias que finalmente muerdan el anzuelo ninguna parece lo suficientemente buena para tomarse la molestia en desarrollarla. Esta actitud, extendidísima entre los que se enfrentan al proceso creativo por primera vez, es un error como una catedral que deriva (entiendo yo) de la condición de espectador mencionada al principio: instamos a lo abstracto a definirse de primeras sin el proceso fundamental que le va a dar forma, queremos concebir un cirujano ignorando que para ello tiene que crecer, educarse en un colegio y pasar por la facultad de medicina, algo que requiere tiempo y constancia.

Y sin embargo, la desesperación en cierto modo parece lógica. Si soy sensible a la emoción, si puedo interiorizar un mensaje, si entiendo visiones ajenas, si veo significado más allá de lo literal; si después de tantas películas, libros y canciones, he dado forma mi propia mirada, ¿por qué no consigo transmitirla? Porque comprender cómo se hace un problema no es lo mismo que resolverlo.

Escribir un guión para un cortometraje o para un largo, escribir un relato corto o una novela, pintar, componer… la creación, de cualquier clase, precisa de una valentía y determinación inimaginables. El primer paso tiene mucho que ver con perder el miedo a equivocarse. Para enfrentarme a la hoja en blanco intento recordar que el que nunca se equivoca tampoco acierta jamás.

9 thoughts on “Enfrentarse a la hoja en blanco

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  2. No sabes como te comprendo. La hoja en blanco impone, y mucho, pero lo hace porquer no está en blanco, porque en realidad ya tenemos lo mejor escrito ahi, sólo que como un sueño, y es muy dificil llegar a escribir algo mejor. Como siempre, lo principal es dar el primer paso. Ánimo. Mi papelera está llena de Premios Nobel y Planeta.

    Carpe Diem

  3. Te comprendo perfectamente, en muchas ocasiones se me han ocurrido ideas para relatos o guiones, que finalmente no he desarrollado en el papel por miedo al fracaso, pereza o por tras meditarlo un rato no encontrar la idea tan original. Y es que haber visto tanto cine a veces también es una pega, porque las cosas que se te ocurren realmente son retales de las películas que has visto. Pero al fin al cabo siempre es así.

    Ánimo y al toro. Un saludo :-)

  4. Bienvenido al mundo del escritor muchacho!
    Aunque también te digo una cosa,déjate llevar. Seguramente lo primero que escribas no sirva para absolutamente nada, pero ya habrás empezado a trabajar, y poco a poco verás que no es tan difícil plasmar tus ideas.
    El problema de la página en blanco no es un problema cuando empezamos a escribir, tenemos tantas ideas que sólo hay que saber canalizarlas y transformarlas en palabras con sentido. El verdadero problema es cuando llevas escribiendo mucho tiempo algo (una novela, un guión, what ever…) y de repente ves que no sabes como seguir.
    Ahí si se pasa mal.
    Pero tu no te agobies aun, además, sabes escribir y tienes buenas ideas (ya lo has demostrado con tu blog) así que dejate llevar por tu imaginación.

  5. No sabía si comentar algo porque el texto es tan acertado y sincero que no puedo aportar nada. Pero necesito decirte simplemente eso, que después de leerlo no se puede hacer nada salvo asentir, porque he pasado el equivalente musical a esta situación una y otra y otra vez.

    Ya que he abierto la boca, añado algo más. Ese sinfín de pequeños elementos que conforman la obra final y esos descartes que bien señalas como parte del proceso creativo son dos de los contenidos extra que más valoro por ejemplo en un álbum o película. Demos, escenas eliminadas, pistas aisladas, entrevistas con explicaciones, “cómo se hizos”, etc. No sólo son curiosos, sino que además son muy útiles y didácticos para los que queremos hacer algo.

    Y ya me callo, que como ya han dicho por arriba, se oye un aplauso y no quiero quitarle protagonismo.

  6. ¿Has probado con escritura automática?, yo al componer música siempre lo hacía socaba sin pensar en lo que tocaba durante un rato, experimentaba con el sonido y cuando de repente surgía algo, entonces me paraba a pensar, qué puedo hacer yo con esta casualidad.

    Con la tesis me pasa lo mismo, básicamente antes de escribir los artículos, no pienso, escribo directamente, las ideas empiezan a fluir a la vez que escribo cosas.

  7. Verdaderamente tienes una inmensa razón. El papel en blanco se hace tan hostil, tan aterrador, pero también hay que saber que un papel en blanco es el comienzo de toda bonita, entrañable y maravillosa historia, así que no hay que tenerle miedo, ni simple susto. Por otro lado decir como consejo que, al menos a mí me ayuda bastante, lo que hago es poner un título, algo que no indique desde un primer momento lo que voy a escribir después, pero que al mismo tiempo tenga gancho, que nada más con ojearlo un poco sé tenga esa duda que te hace leer entre páginas para ver de qué va o de qué se habla. Así, posteriormente, lo único que hago es hacer un estructura, compara historias, imaginarla, hacer cábalas sobre el tema y sobretodo intentar crear algo que nunca haya existido ni por simple asomo, que ni se asemeje a cualquier otra historia, y cuando ya tengo elc uerpo y el escrito parece que puede arrancar, comienzo a escribir, y sinceramente, las palabras salen casi solas, auqnue luego tenga que hacer ciertos retoques y algunos cambios, pero finalamente consigo crear lo que desde un principio tenía en mente. Ya sé y entiendo que no es fácil, pero todo está en no comerse mucho la cabeza y dejarse llevar por lo que uno siente y por lo que realmente cree que es bueno, y personalmente, me ayuda bastante pensar en lo dramático, pero cada uno tiene sus trucos y sus mañas….

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