Nadería sádica

Dirección: Michael Haneke

Guión: Michael Haneke

Intérpretes: Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt

 

 

En los veinte años, más o menos, que llevo asistiendo a la gran pantalla, difícilmente recuerdo salir de la sala antes de los créditos finales. Funny Games U.S. tiene el dudoso honor de ser la primera película en muchos años que no termino de ver. El motivo no fue tanto pesadez de estómago como una negativa a participar del espectáculo de tortura y violencia vacías que proponía Haneke. Quería reivindicar con mi inútil acto que en el cine, como en cualquier otro campo, debe existir una mínima ética marcada por el sentido común que establezca que no todo vale.

La ‘u’ y la ‘s’ mayúsculas que acompañan al título indican que es la versión americana de una homónima austriaca del mismo director. Leo, porque no he visto la original, que aquella es un calco, que salvo los actores, el guión y la planificación son idénticos. ¿Soy un cínico por pensar que más allá de ampliar la difusión del film el remake tiene evidentes fines comerciales? En cualquier caso valga mi comentario para ambas películas.

Una rodilla destrozada por un palo de golf; un perro apaleado hasta la muerte con el mismo utensilio; una madre forzada a desnudarse delante de su hijo, casi asfixiado por la funda de un cojín; un tiro de escopeta a la cabeza del infante bajo la mirada de sus progenitores… Actos violentos y atroces como los relatados es todo lo que se nos ofrece.

¿Qué es, entonces, Funny Games? No es un thriller, ya que se renuncia a cualquier tipo de suspense o intriga; sabemos desde el principio que una familia inocente va a ser vílmente vejada hasta que mueran todos sus integrantes, sólo cabe esperar cómo. Tampoco hay rastro de denuncia tangible o planteamiento de preguntas o reflexiones, por lo que es complicado decir que Funny Games sea algo más que un ejercicio de refinado sadismo con la vergonzante coartada de cine de autor. Y, para mayor repudia, disfrazado por la promoción y el lujoso reparto de película violenta al uso, de otro film de terror con una familia por protagonista en vez de torpes adolescentes.

La crítica española ha sido condescendiente con el producto, experimento, tésis… (¿es realmente una película?) Ha obtenido más que correctas puntuaciones y se habla de “una propuesta fascinante y repulsiva que observa sin juzgar y confronta al espectador con sus propios miedos” (Alberto Bermejo, El mundo), o de “una actualización de discurso e intenciones con suficiencia y empaque” (David Broc, Fotogramas), e incluso se elogia “el talento de Haneke para crear una atmósfera siniestra” (Carlos Boyero, El país). Curiosa forma de esconder sadomasoquismo gratuito y desprecio por el espectador.

En un primer instante pensé que Funny Games no merecía siquiera ser comentada, pero luego recapacité que si había invertido mi tiempo en hablar de películas inocuas, era casi un deber moral llamar, esta vez más que ninguna, a las cosas por su nombre, y advertir a mis escasos lectores de a lo que se van a enfrentar en caso de que decidan ir a verla.

A whop bopa-loop-lop, a-lop bam boo!

Se acabaron las máquinas de Turing, el protocolo ARP, la forma normal de Chomsky, el direccionamiento indirecto y la madre que los parió. Falta el proyecto pero septiembre está cerca. Llegan nuevos aires con efecto estimulante, una nueva etapa que traiga lo que traiga, bienvenida sea. Me da igual si todo esto os la suda, it’s time to celebrate.