Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008)

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Dirección: Steven Spielberg
Guión: David Koepp
Intérpretes: Harrison Ford, Karen Allen, Cate Blanchett, Shia LaBeouf
Indiana Jones, ese profesor de universidad y arqueólogo que blande con pericia el látigo, tiene el gancho de Cassius Clay y odia las serpientes, forma parte de la cultura popular y la historia del cine del siglo XX. Se ganó un hueco en ambas con una obra maestra del cine de acción y aventuras, En busca del arca perdida, y cultivó esa leyenda con dos magníficas secuelas. La expectación levantada por la cuarta entrega de la saga ha sido, lógicamente, enorme, y se conjura con la nostalgia para socavar la objetividad. Como fan de Indiana Jones y en especial de su primera entrega, El reino de la calavera de cristal ha supuesto una decepción, pero alguien me dijo que las películas deben criticarse por lo que son y no por lo que quieres que sean.
En su momento hablé del trajín en el que se vio envuelto el guión. Lo curioso es que tras todo esos avatares han dado con uno convencional y, sobre todo, con muy poco del genuino humor de sus predecesores. El leit motiv en esta ocasión es una calavera de cristal con extraños poderes, perteneciente a una ciudad perdida donde al parecer se encuentra El Dorado. Los rusos y su malísima y atractiva Irina Spalko (Cate Blanchett) la quieren, Indy la quiere, un chuleta motero (Shia LaBeouf) la quiere, un ex-agente del MI6 “amigo” del protagonista (Ray Winstone) también la quiere, y todos por distintas razones. Además estan Marion Ravenwood (Karen Allen) que vuelve para sentar la cabeza de su amado, y el profesor Oxley (John Hurt), un pobre enajenado que sabe bastante (ha estado en el lugar de donde procede la calavera) pero que no se acuerda de mucho. Poco más se puede decir sin desvelar las sorpresas que guarda el guión, sin que ello signifique que sea sorprendente.
Cuando salí del cine tuve la impresión de haber asistido a cualquier cosa menos a una película de Indiana Jones. Su mito, aunque tiene puntos convergentes, es único para cada persona, y al revisarlo te mueves por un terreno inestable. Lo que quiero decir es que hacer una película, 19 años después, que se ajuste a la imagen que tenemos del personaje es muy difícil y seguramente innecesario; por eso al principio anduve sin rumbo y desilusionado. Pasados los días he podido apreciar lo que tiene de bueno esta película.
Por ejemplo, el suspense de la inquietante escena en la que Indy se encuentra con maniquís en vez de personas, en una ciudad fantasma que sirve de campo de tiro para pruebas nucleares. Se inicia la cuenta atrás y bajo semejante presión el único resguardo es una nevera que le salva la vida. “¡Venga ya!”; vale, pero nadie se quejó cuando un brujo arrancaba el corazón con la mano y lo alzaba triunfal mientras éste aun latía. La cuestión es si funciona o no la escena, y ambas lo hacen.
En la explosión de la bomba, de unos cuantos megatones por cierto, los efectos digitales cumplen su cometido. Luego llegan los monos y las hormigas al más puro estilo La momia. No es que los de ILM no hagan bien su trabajo, es que está mal aplicado. El objetivo debería ser imitar la realidad lo justo para que el espectador la adapte a la suya propia; podemos saber que hay truco mientras nuestra cabeza haga el resto. Esta y otras películas actuales quieren parecerse tanto a lo que representan que se desvelan inevitablemente como un doble y nada más.
¡Qué contraste entre las grotescas lianas y la persecución en moto por la ciudad! Cuando Indy pasa de la Harley al coche, reparte golpes entre sus ocupante y sale por la ventanilla de vuelta a la moto se me cortó la respiración. Una proeza así, digna de compararse con las caídas de caballo de los westerns clásicos, no puede dejarte indiferente. Por supuesto que lo principal es la dirección impecable de Spielberg, genial por momentos, pero en esta ocasión no tenemos simios que nos distraigan.
El look cincuentón de la primera mitad está muy conseguido. La puesta en escena y en especial la fotografía reflejan fielmente el cambio de década. Han pasado casi 20 años, el mundo no es el mismo y se nota. Tampoco es el mismo Henry Jones Jr., hábil y correoso en la batalla todavía, pero más maduro y en busca una estabilidad que encuentra al final gracias a Marion. Sin embargo, Harrison Ford mantiene el aire picaresco con su gesto único. Otro cambio significativo es el de los nazis por rusos menos carismáticos, quizás porque Spielberg tenía motivos personales para hacerselas pasar canutas a los primeros y la estrella roja le da un poco igual.
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es entretenida, tiene muchos ingredientes de los que hicieron famosas a las anteriores, le faltan otros tantos y no añade casi ninguno nuevo. Merece la pena ir a verla aun a riesgo de que defraude, y tanto si gusta como si no, se siente la imperiosa necesidad de versionar a los Beatles y cantarle a George Lucas un sincero Let it be.

Entonces thumbs up , no?
El jueves voy a verla
Ante todo decir que esta película no termina de ajustarse a lo que dices: criticar una película por lo que es y no por lo que queremos que sea me parece un buen consejo, pero es que esta película es, supuestamente, una película de Indiana Jones. No es que nosotros queramos que lo sea, es que lo pone en el título…y si no han sabido plasmar los mismos rasgos que caracterizaban a cada una de las anteriores entonces han fallado en lo principal, que es ser fiel al nombre de su película. No nos engañemos, nadie ha ido al cine a ver esta película como una más: ha ido al cine a ver Indiana Jones, y pocos han salido pensando que de verdad han visto aquello por lo que han pagado.
La película en general funciona casi todo el rato como la típica película de entretenimiento estándar: personajes mal definidos y, consecuentemente, peor aprovechados, se mueven un poco sin ton ni son por un argumento deslavazado. No llegué a aburrirme en ningún momento, pero hubo partes que estuvieron cerca. En cualquier caso, lo que más me asusta es la absoluta falta de empatía que sentí hacia los personajes: los comunistas eran sosos, Marion no tiene la gracia que tenía antes y al chaval se le da protagonismo por momentos para finalmente ningunearle en los últimos 20 minutos de la película. Del “amigo” de Indy mejor ni hablamos, si no hubiera estado en la película ésta habría funcionado exactamente igual.
Se echa de menos ese carácter cachondo de las películas de Indiana Jones, un humor más fino. Lo más gracioso de la película pudo ser la escena en el bar y su finalización, que da lugar a la escena de la moto, de las pocas que no daban repelús. En general el personaje de Indy ha perdido mucho, porque no tiene la gracia de antaño ni por asomo, y las escenas en las que se ve inmerso habitualmente se ven exentas de esa chispa que siempre había (pocas peleas había en las otras películas en las que no hubiera alguna cosa cachonda). Es como si hubieran vaciado al personaje.
De todas formas podría haber pasado si no fuera por determinados detalles que me parecieron grotescos: el primero y más evidente, los efectos especiales, excesivos y fuera de lugar totalmente. Parece mentira que tras décadas mejorando los efectos especiales en el cine tengamos que soportar patrañas como las que se pudieron presenciar en la sala, Dramatic Chipmunk incluída. Lo de los monos y las lianas fue sencillamente bochornoso, la verdad.
Días después de haber visto la película sigo centrándome demasiado en la parte negativa de la misma, lo sé…pero es que juntando todas las partes positivas lo que tengo es una película de aventuras al uso, con nada nuevo que decir y con personajes totalmente desconocidos para mí. Como película de Indy, que es a lo que yo fui al cine, resulta un fiasco impresionante; tal vez como película de aventuras al estilo La Búsqueda y demás imitaciones de las primeras películas de Indiana Jones funcione, pero aquí no se estaba imitando, aquí se estaba continuando algo. No hay nada que me de más pavor que la declaración de Harrison Ford acerca de que le gustaría hacer una quinta: después de esta decepción no me apetece que me sigan fastidiando el mito de mi infancia.
¿Que el listón estaba alto? Pues claro que lo estaba, y lo sigue estando: si de verdad era necesario volver a hacer una película de Indiana Jones, que en mi opinión no lo era, tenía que ser a lo grande, pero tal y como dije al autor de este blog nada más terminar la película en el cine, así no. Quien quiera ver una película de aventuras con mucho presupuesto puede ir al cine. Quien quiera ver a Indiana Jones debe ir a la trilogía original, porque aquí va a quedarse con las ganas. Una auténtica lástima, en serio.
Víctor, yo no le pondría 3 cámaras a la película ni de coña. Para empezar, y creo que esto no se ha dicho, no es lo mismo lo sobrenatural, como el Arca de la Alianza, que unos marcianitos. ¿Dónde está esa evocación del misterio ,tan conseguida de Raiders? Recordemos la escena en que Brody hablaba con Indiana del poder del Arca y sonaba la musica entre tenebrosa y mística de Williams( que por cierto firma aquí una chapuza de cuidado). O la escena de La Ultima Cruzada en la que Donovan le contaba a Indiana la leyenda del Grial, enseñándole la inscripción.
Dónde está el proceso de deducción, de pistas que tenían que ir desentrañando los personajes.Recordemos la historia del medallón en Raiders o las pistas que daba la tabla de la última cruzada: bajando por el desierto hasta el cañón de la media luna. Por no hablar de las famosas tres pruebas que luego tenía que superar Indy, que tienen más ingenio que toda esta película junta.
Pero lo que verdaderamente distinguía a las otras películas de Jones era que tenían “alma”. Esta película intenta imitar ( o eso supongo) el espíritu aventurero y de humor clásico de Raiders…pero les queda una cosa muy parecida al bodriete ese de Nicholas Cage, “la búsqueda” donde los personajes andan todo el rato interpretando pistas de las que luego sólo ellos se enteran, sumergidos en una vorágine de una escena de acción detrás de otra, sin mucho sentido, pero entre palomita, palomita y sorbo de refresco, pues vamos tirando. Aquí es exactamente lo mismo. Y digo exactamente, por desgracia.
Los malos, nefastos. La Irina Spalko es bastante ridícula y, la verdad, no tiene ni un solo momento en el que llegue a caer verdaderamente mal, ni siquiera un miserable alarde de genio maquiavélico. Dónde ha quedado Walter Donovan , el millonario colaboracionista que disparaba a sangre fría a Sean Connery en La Ultima Cruzada.Dónde está el sádico sacerdote de El Templo Maldito…? O Belloq, el arqueólogo aristocrático, refinado y carismático? Los rusos no tienen ni gracia ni entidad como malos. Absolutamente nefasto
Pero lo peor de todo es la falta de alma de la película. En La última Cruzada, Indiana Jones buscaba el Grial, pero acababa encontrando a su padre. Aquí, se puede decir qué coño buscan con todo este rollo de los marcianitos? El conocimiento? Poderes paranormales? Ni se explica ni nada, pero sí que se sacan de la manga unos efectos especiales ridículos , con el “E.T” de los cojones y el platillo volante al final. Dónde está la moraleja?
En cuanto a la realización de las escenas de acción, las dos primeras están bien. La escena de la moto es de lo poco genuinamente “indianajonesco” de la peli, con una mirada nostálgica a la juventud de los 50. Pero todo esto queda ahogado por una sucesión de idioteces, escenas de acción trucadas masivamente con CGI( la de la jungla es penosa, sobre todo si se compara con la de Raiders o la del tanque)………
Lo más fácil sería poner a parir a Spileberg y Lucas a parir, de peseteros sin escrúpulos para abajo, pero me parece que dinero tienen ya de sobra. Lo único que me dan es pena, de creerse que pueden estrenar esta basura y hacerla pasar por Indiana Jones.
Sigo pensando que la película tiene todos los componentes de una de aventuras decente. Que no sea indianjonesca no significa que sea mala.
Creo que en esta ocasión, ya que preguntas, Indy busca una ciudad perdida y encuentra la madurez en un amor perdido pero el único verdadero. Por eso tiene mucho sentido que la cosa acabe en boda (“hasta que la muerte los separe”).
Tiene los mismos ingredientes pero no funcionan igual, aparte de porque es peor película que las anteriores, porque es otra película.
Sí, tiene los componentes de “la búsqueda”. Yo no sé de dónde sacas lo de la decencia. La momia era una película mucho mejor y más indianajonesca que esta.
Y lo del desarrollo de la relación con Marion está muy muy mal. Mejor sería que los hubiesen sacado como un matrimonio aburrido y en crisis, y que la aventura les uniera de nuevo. Porque un par de diálogos forzados a mi no me satisfacen. Comparar esto con lo de Sean Connery no es serio.
Lo del E.T., se mire como se mire, es lamentable. La falta de ritmo y el montaje confuso y atropellado( mejor dicho: “videojueguil”) son de juzgado de guardia.
Voy a ver si encuentro el famoso guión de Darabont que Lucas rechazó, que seguro que es mejor que esta afrenta a la cinefilia. Con esta película Spilberg se confirma, definitivamente, como una vieja gloria más ocupada en contar sus millones que en rodar con un mínimo de interés.
Para terminar mi diatriba contra este engendro, un comentario de un foro:
Dicho esto: el verdadero Grial daba la vida eterna. El arca exterminaba a quien la mirase. Las piedras de Shankara otorgaban un poder maléfico a quiénes las poseyeran. ¿Alguien sabe qué cojones hace la calavera una vez puesta? ¿A qué responde la voluntad del ET? ¿No daba lo mismo que los rusos hubiesen llegado solos allí, si el final hubiera sido el mismo? En la primera parte, Indy no mira porque tiene que enseñarnos cómo uno se salva del poder de Dios. En la segunda, él sólo reverencia el poder de las piedras, y recupera la del poblado. En la tercera elige el Grial guay. En esta parte… sólo se echa para atrás con un mosqueo considerable mientras dice: “Esto no me gusta”. ¿Qué da, o qué es la puta calavera? ¿Qué enseñanzas sacamos? ¿Se hubiese podido “elegir bien”?
Chico, no sé que decirte. La mayoría de tus críticas son agravios comparativos con las otras entregas.
En cuanto al montaje, el equipo es el mismo, Spielberg – Michael Kahn, y precisamente no es la primera que hacen juntos. No se de donde sacas lo de videojueguil porque los recursos estilísticos son los mismos que en las tres anteriores.
Para que me entiendas, defiendo este Indy al nivel que defendería la primera parte de La momia. Y estoy convencido de que esta misma película, bajo otro nombre, hubiese gustado el doble.
El equipo es el mismo , pero la cadencia de montaje es mucho más rápida . Véase sino con qué cuidado está montada la escena del tanque en La Última Cruzada, donde se sitúa con claridad a los personajes y lo que hacen, y los planos son largos. Aquí, la persecución en la jungla es un frenesí lleno de trucajes digitales que acab totalmente con cualquier atisbo de verosimilitud. Es decir, videojueguil.
Spielberg lo que tendría que hacer es dejat de trabajar con Michael Kahn y con Janusz Kaminski, que se lo dan todo hecho y le están adocenando completamente su estilo, haciendo que vaya siempre a soluciones bastante facilonas. Desde luego, a día de hoy se han convertido en unos inútiles incapaces de evocar, con un mínimo de nostalgia(o de cariño) sus viejas glorias, y no digamos de hacer algo innovador ( el ejemplo de desidia y soluciones fáciles de puesta en escena que era Munich)
Volviendo al tema, si a algo hay
que comparar esta película es a “La búsqueda”.
La momia, con todos mis respetos, tenía más humor, más romance y más acción que ésta, y además esta mejor hecha, y eso que se estrenó hace diez años. Lo de estos tíos es de verguenza ajena.
Creo que habrá que montar un boicot para que este bodrio no venga en las ediciones para coleccionistas de la saga.
Yo estoy de acuerdo con DdS.
La peli es peor que las otras 3, no cumplió las expectativas que me había creado, pero no es un bodrio. Objetivamente me entretuvo, tuvo algunos momentazos (quizá el problema es que sobresalen demasiado sobre un fondo excesivamente mediocre) y, tras leer la crítica, se me han revelado algunas cosas que yo no había pensado así, pero que ahora cobran sentido (lo de la boda, por ejemplo).
Y, citando al autor del blog:
“Estoy convencido de que esta misma película, bajo otro nombre, hubiese gustado el doble.”
Por cierto (que se me va la olla), DdS, para el que no lo sepa, es Victor… xDD