¿Qué hay de nuevo, viejo?

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es el título, Harrison Ford el protagonista y Steven Spielberg el hombre detrás de la cámara. El día D: 22 de mayo de 2008.

Indy y una gran calavera probablemente maligna

Durante muchos años la cuarta aventura de Indiana Jones fue un rumor, un proyecto ficticio, un espejismo. A principios de los noventa George Lucas paró todo lo relacionado con la película por su segunda trilogía de La guerra de las galaxias. Un Harrison Ford envejecido suponía un problema para un guión que pasaría por las manos de medio Hollywood. M. Night Shyamalan, Stephen Gaghan, Tom Stoppard, hasta que en 2002 se contrató a Frank Darabont. En 2003 entregó un guión que maravilló a Spielberg pero no convenció a George Lucas, que lo envió diréctamente a la papelera. El cabreo de Darabont era de esperar; en 2006 declaró:

Trabajé un año en ello. Trabajé codo con codo con Spielberg. Él estaba entusiasmado con el resultado y listo para rodar hace dos años. […] Lucas lo leyó y dijo “No sé, no me gusta”, y había que empezar de cero cuando Spielberg estaba preparado para rodarlo ese mismo año, lo que es como una patada en las pelotas. Será culpa de Lucas si Indiana Jones 4 no ve la luz.

Por suerte no le culparemos. Jeff Nathanson sustituyó a Darabont y su guión pasó a manos de David Koepp. Semejante trajín dió por fin su resultado y lo escrito por Koepp e inspirado por muchos comenzó a filmarse en junio del año pasado. El rodaje y la post-producción se han llevado con un secretismo absoluto, y lo único que ha transcendido son los posters de rigor, unas cuantas imágenes y este trailer:

Supongo que la mayoría lo habrá visto ya. Mola, ¿verdad? Pues hasta mayo ajo y agua. Mientras, podemos hacernos unas cuantas preguntas: ¿Era necesaria otra secuela? ¿Estará a la altura de sus precedentes? ¿A Hollywood le quedan pocas ideas y por eso es prolijo en secuelas y ‘remakes’? Vale, eso me da igual, ¿Qué aventuras correrá Indy? ¿Qué es una “calavera de cristal”? Igual podemos averiguar algo echándole un vistazo al último poster:

El clásico cartel con todo quisqui

Indy tiene un gesto ligeramente apático, como si estuviera hasta los cojones de pegar latigazos. Aunque quizás no es eso y mira con la sabiduría que otorgan los años. Lo que está claro es que la única que se lo pasa pipa es Karen Allen, que ofrece un curioso contraste con la diabólica y relampageante calavera. Unos ¿mayas? parecen molestos con nuestro arqueólogo, mientras Shia Lebouf ensaya pose chulesca al estilo Easy Rider.

Me quedo igual. No hay más solución que esperar paciente dos meses. Pero si el ansia asfixia y la duda inquieta no desesperéis, recordad por qué el género de aventuras no sería lo mismo sin Indiana Jones:

Reposiciones en Doré

Pantalla de 40 pulgadas, alta definición, dolby sorround 5.1… Ahora que puedes emular un cine en casa ir a la sala oscura puede resultar innecesario. La mayoría de los grandes títulos de la historia del cine están disponibles en DVD y algunos incluso en Blu-Ray, pudiendo disfrutar en tu salón de una sesión particular de tu película preferida. Y sin embargo sigue sin ser lo mismo que ir al cine.

No sé si es idealización o absurda nostalgia pero elegir una película de la cartelera, mirar el horario que te convenga, comprar la entrada, las palomitas, buscar tu sitio entre las butacas y esperar a que se vaya la luz; es un proceso mágico que te une de una extraña forma a la gente de la sala (salvo tus acompañantes), porque compartes el deseo de asistir a la misma historia. Esto puede hacerse cada semana con los estrenos pertinentes pero, ¿y aquellas películas que dejaron la cartelera hace tiempo y que sólo están disponibles (o no) en DVD? No desapruebo esta forma de ver cine, yo mismo tengo cientos de películas en este formato, pero sí echo de menos alguna que otra reposición.

El único cine que conozco que proyecte películas de toda la historia del celuloide es el Doré. Está en Madrid, depende del Ministerio de Cultura y tiene dos salas más una tercera al aire libre para el verano. Las películas se proyectan en versión original subtitulada, pero para más información sobre su historia, instalaciones y servicios, pinchad aquí. Un servidor procederá a recomendar los pases más interesantes de este mes, sintiendo mucho que sólo los lectores madrileños puedan asistir.

Martes 11, 19:40

Lancelot du Lac (1974), Robert Bresson.
Intérpretes: Luc Simon, Laura Condaminas, Humbert Balsan. País: Francia. 83′

Sábado 15, 17:30

La Bête humaine (La bestia humana) (1938), Jean Renoir.
Intérpretes: Jean Gabin, Simone Simon, Julien Carette. País: Francia. 104′

Sábado 22, 20:00

Marty (1955), Delbert Mann.
Intérpretes: Ernest Borgnine, Betsy Blair, Karen Steele. País: EEUU. 90′

Seguro que hay muchas más que merecen la pena, yo destaco éstas. Programación completa aquí.

Buster Keaton: El espantapájaros (1920)

Buster Keaton es uno de mis ídolos cinematográficos. De todos los cómicos de cine mudo es mi preferido, y El maquinista de la general se encuentra entre una de las películas que más me gustan de la historia del cine.

Además de sus largometrajes, la filmografía de Buster Keaton está repleta de pequeñas joyas en forma de cortos que realizó desde 1920 hasta 1929, cuando el sonido se había impuesto definitivamente y ya nadie estaba interesado en hacer películas en las que no se hablara.

He escogido El espantapájaros sin ningún motivo en particular. Iré poniendo todos aquellos cortos que encuentre, porque mi objetivo es que aquel que no conozca el genio de Keaton lo descubra y se dé cuenta de lo divertidas que siguen siendo sus obras más de ochenta años después. Esto se debe quizás a que el blanco y negro y la ausencia de palabras hacen del mudo un lenguaje basado exclusivamente en la imagen, es cine puro que no pretende parecerse a la realidad, sino que más bien crea un universo paralelo y atemporal.

El corto está dividido en dos partes, no siguiendo una lógica narrativa, sino simplemente porque en Youtube los vídeos largos pierden calidad.

Entre Keaton y los demás elementos que componen la escena existe una coordinación perfecta que tiene un fluir continuo y asombroso, casi musical. Sus pericias entrañan serios riesgos físicos, saltos, carreras y caídas que serían un peligro para la salud de cualquiera, pero que su naturalidad al ejecutarlos nos dice que no pasa nada, que ante la adversidad a sacudirse el polvo y a seguir pa’lante. Por esa razón precisamente es tan gracioso: después de jugarse la vida no se para a decirnos “¡eh!, mira lo que acabo de hacer!”, sino que decido y voluntarioso continúa con su empresa, ya sea huir o conquistar a la chica.

El espantapájaros está lleno de momentos desternillantes. La casa en la que viven los dos protagonistas se rige por la ley del mínimo esfuerzo; todo en ella tiene más de una función, la ingeniosa mecánica que convierte un sillón en una bañera le da un nuevo sentido a lavar los platos o pasar la sal.

La persecución del perro tiene su momento álgido en la delgada estructura del techo de una casa en ruinas, donde una carrera en círculo se alarga hasta donde podría resultar reiterativo sino fuera por la destreza de Keaton y el calculado ritmo de la acción. Keaton, disfrazado de espantapájaros, patea el culo de su compañero y el del padre de la chica con la sencillez y la honestidad del humor menos cínico. Luego está, como no, la manera en que las circunstancias se conjuran para que ambos se casen, con la recogida express del cura y el “sí quiero” pasado por agua.

Buster Keaton es un genio de la comedia (y del cine). Para mi es inevitable volver una y otra vez a sus películas y no sonreir con espíritu renovado.

“Si alguno os abofetea la mejilla derecha, presentadle también la otra”

Primeros planos con distinta iluminación y fondo; el mismo rostro. El escenario cambiante resalta a un joven de mirada profunda que habla con firmeza y sencillez. Según Mateo, Jesucristo le dijo a sus apóstoles:

Jesucristo según Pasolini
No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis, habreis de ser juzgados. Y con la misma medida que midiereis, seréis medidos ¿Con qué cara te pones a mirar la mota en el ojo de tu hermano, si ni siquiera eres capaz de ver la viga que tienes en el tuyo?

Jesucristo según Pasolini (bis)
Habéis oído que se dijo, ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo que no pongais resistencia al agravio. Y si alguno os abofetea la mejilla derecha, presentadle también la otra.

Habéis oído que se dijo, amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, orad por vuestros perseguidores, para que seais dignos hijos de vuestro padre celestial, que hace salir su sol para los buenos y los malos, que envía su lluvia sobre los justos y los injustos.

Sequía mental

Estas últimas semanas he ido al cine bastante. A Juno, a Pozos de ambición, dos veces a No es país para viejos y otras dos a Sweeney Todd. Mi idea era comentar todas ellas y sin embargo le he dedicado un post únicamente a esta última. La razón es que no puedo escribir sobre algo sino estoy convencido de mi opinión, y es muy frecuente en mi caso no saber a ciencia cierta si tal o cual película me parece buena o mala y porqué.

Lo que vengo haciendo en nosoydirectordecine son pseudo-críticas de los estrenos, aunque suelo evitar el término ‘crítica’ porque tampoco soy crítico de cine (alguno pensará que acabaríamos antes si dijera lo que soy). Esto me resulta muy fácil a veces y otras no tanto. Hay películas de las que salgo y mi juicio es cristalino, otras no sé qué pensar pero las dudas se despejan con el tiempo, están por supuesto las que al principio me convencen y luego no y viceversa, y en todos los casos un segundo o tercer visionado me ayuda a definirme.

El caso es que disfrutado mucho viendo tanto No es país para viejos como Pozos de ambición, y quería recomendarlas a todo aquel que me leyese pero no econtraba la forma ni la inspiración para hacerlo. En vista de que pasaba el tiempo y seguía sin animarme a escribir he querido al menos animaros a verlas y de paso divagar sobre porqué es tan difícil consolidar una opinión.

Al final, en esta vida hay que mojarse, así que prometo más actividad para esta semana que entra. Me conviene ahora que gracias a las menciones en pisitoenmadrid y furia mi número de visitas ha aumentado notablemente.